(1 Corintios 13:1) “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.”
(vs 3) “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve,”
(Mateo 22:37) “Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”
(1 Corintios 4:20) “Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.”
El amor de Dios es mucho más que simples palabras, es acción y poder. Él nos demostró esto preparando un camino para ser liberados de nuestros pecados, del dominio de Satanás, y al darnos la oportunidad de disfrutar de Su presencia mientras estamos en la tierra. Dios se hizo hombre y pagó un rescate por nosotros con Su sangre. Respaldó lo que dijo con hechos. ¿Cuándo fue la última vez que le diste a alguien solo porque, en primer lugar, Dios lo ama y, en segundo lugar, se supone que también debes de amarlo?
No hablo de ser amable o amigable porque quieras sacar algo de ellos o asegurarte de que les gustes. Sino simplemente mostrando el amor que Dios primero ha mostrado hacia ti. Todo el mundo es amable contigo cuando tienes algo que necesitan. Si no has experimentado el amor de Dios en tu vida, o no aprecias realmente lo que Él hace por ti a diario, entonces probablemente te cueste amar a los demás o simplemente estar ahí para ellos sin otro propósito en mente.
Últimamente se habla mucho de conversiones forzadas en India, hasta el punto de que el gobierno está tratando de aprobar leyes que castigarán cualquier conversión al cristianismo con la cárcel. Esto es absurdo, ya que los cristianos están siendo penalizados por mostrar caridad y amor a un colectivo que es abusado, rechazado y abandonado a su propio Karma por su propia fe y su propia gente.
Cree me, aquellos que se convierten para ser admitidos a una universidad, para tener comida en su plato o un puesto de trabajo, se des-convertirán una vez que se les acaben todos estos beneficios materiales. Los Creyentes dan porque les fue dado primero. Aman porque primero han sido amados. Sacrificarse e ir a donde otros no quieren ir, para compartir el Evangelio, es un mandamiento dado por Jesús. Es así de sencillo.
No podemos obedecer el mandamiento más importante de Dios de amarle con todo nuestro corazón, alma y mente, e al mismo tiempo ignorar ayudar a aquellos que sabemos que pueden beneficiarse de nuestra existencia.
Hay una canción de Steve Camp que dice “No les digas que Jesús los ama hasta que estés dispuesto a amarlos también. Hasta que tu corazón se rompa por la pena y el dolor por el que están pasando. Que tu vida esté llena de compasión para hacer lo debido. No les digas que Jesús los ama hasta que estés dispuesto a amarlos también.”
A la gente no le importa qué fe sigues o cuánto sabes, hasta que saben cuánto ellos te importan.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres el Señor que da gracia y gloria. ¡Cuán preciosa es Tu misericordia, oh Dios! Tu misericordia es para siempre.
• Gracias, Padre, por tu amor incondicional hacia nosotros.
• Gracias porque nos amaste primero, nos diste primero y nos sigues bendiciendo.
• Perdónanos por la falta de compasión por los que sufren a nuestro alrededor.
• Perdónanos por no dar de lo que Tu nos has dado primero.
• Danos hoy un corazón que llore y se quebrante por los que sufren.
• Queremos el amor que nos haga sacrificarnos por aquellos que creemos que no se lo merecen.
• Te pedimos hoy el corazón de compasión y perdón que tuvo Cristo en la cruz.
• Declaramos que nuestras acciones de amor hablarán más fuerte que nuestras palabras.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén