(Colosenses 2:7) “firmemente arraigados y edificados en Él y confirmados en vuestra fe, tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud.”
(Efesios 6:12-13) “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes.”
Para desarrollar raíces profundas se requiere tiempo, paciencia, momentos de lucha y compromiso. ¿Estás bien arraigado en la Palabra de Dios? ¿Acaso la falta de amor de alguien hacia ti en la iglesia te quita las ganas de ir? ¿Podría algún descubrimiento científico hacerte dudar sobre la existencia de Cristo? ¿La película El Código DaVinci o cualquier otra teoría te hace preguntarte si la Biblia ha sido manipulada?
Si casi todo afecta tu caminar con Cristo y te hace dudar del amor de Dios hacia ti, entonces aun no tienes raíces profundas. Una de las razones para esto puede ser saltar de una iglesia a otra, de un pastor a otro, de trabajo en trabajo o de pareja en pareja cada vez que haya un malentendido o una situación que te incomode. Nunca darás frutos si Satanás te sigue arrancando de donde Dios te plante. Es por culpa de estos cambios que nunca consigues desarrollar una identidad fija o el sentir de ser parte de un lugar, familia o comunidad.
Aunque creas que eres espiritualmente fuerte, no puedes evitar la interacción con personas y la sociedad, ya que seguimos viviendo en lo natural. Solo estando cerca de Dios sabremos de cierto si debemos quedarnos donde estamos o pasar a la siguiente etapa o lugar que Dios ha preparado para nosotros. De esta manera evitaremos tomar decisiones basadas en nuestras emociones o falta de madurez en Cristo.
En lo natural, un árbol tiene una red bastante compleja de raíces que lo mantiene bien arraigada durante tormentas y al mismo tiempo es su fuente de nutrientes en la tierra. Sin embargo, hay una raíz llamada “Raiz Primaria” que crece verticalmente hacia abajo hasta llegar a los ríos subterráneos.
Gracias a esa raíz, su supervivencia no depende de que llueva o alguien lo riege. Pero esto lleva su tiempo. Cuando tu esperanza está arraigada en Jesús, nunca más te sentirás herido o decepcionado por el comportamiento de los demás.
¿Has desarrollado ya tu Raíz Primaria? o ¿Sigues siendo arrancado por el viento o el comportamiento de otros a tu alrededor?
Oraciones
• Padre Celestial, eres El que me despierta mañana tras mañana y abre mi oído para oír como los sabios. El que me hace distinto de otros. Me guiarás con Tu consejo y luego me recibirás en la gloria.
• Estamos agradecidos por habernos arraigado en la Palabra Viva. Gracias porque nuestro fundamento no es débil, sino fuerte en Jesús y que sigues fortaleciéndonos y edificándonos.
• Perdónanos por rendirnos tan fácilmente cada vez que nos enfrentamos a algún problema. Perdónanos por ir de una situación a otra para evitar conflictos y sentirnos incómodos.
• Te pedimos hoy que hagas fuertes nuestras raíces en Tu verdad y que nos ayudes a convertirnos en un árbol fuerte que dé mucho fruto para Tu gloria.
• Padre, nos vestimos ahora de toda tu armadura para estar firmes en el momento de la adversidad. Y declaramos que nuestra esperanza en Jesús nunca nos avergonzarará.
• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amen