(Deuteronomio 28:47-48) “Por cuanto no serviste al SEÑOR tu Dios con alegría y con gozo de corazón, cuando tenías la abundancia de todas las cosas, por tanto servirás a tus enemigos, los cuales el SEÑOR enviará contra ti: en hambre, en sed, en desnudez y en escasez de todas las cosas; Él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello hasta que te haya destruido.”
(1 Pedro 2:9) “Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;”
(Nehemias 8:10) “También les dijo: ‘Id, comed de la grosura, bebed de lo dulce, y mandad raciones a los que no tienen nada preparado; porque este día es santo para nuestro Señor. No os entristezcáis, porque la alegría del SEÑOR es vuestra fortaleza.’“
Al contrario de lo que nos enseña la sociedad, la búsqueda de la felicidad es inútil y siempre te alejará de Dios. La felicidad es temporal, sujeta a las emociones y a las personas que te rodean, mientras que Dios es eterno, inamovible, fundado en la verdad y su personalidad no cambia. Así que la felicidad y los placeres de un mundo que se desvanece son contrarios al gozo eterno que solo el Dios eterno puede darnos.
Cuando nos enfocamos solo en ser felices, dejaremos de lado todas las leyes morales, el sentido de la responsabilidad, el deber, e ignoraremos las consecuencias negativas de nuestras decisiones. Esta búsqueda de la felicidad justificará nuestra decisión de renunciar a un trabajo estable, dejar a nuestro cónyuge, consumir drogas, desenfrenadamente ir de juerga, robar y mentir o incluso dejar de seguir a Jesús.
Si rechazamos el gozo que Dios ha puesto a nuestra disposición al aceptar a Cristo y rendirnos a Él, nos convertiremos en esclavos de la búsqueda de la felicidad y acabaremos amargados y decepcionados con la vida. Esta es una de las principales razones detrás del aumento desenfrenado de los suicidios.
Pero el Gozo que Dios nos da, es eterno, fundado en Él y en Su Palabra, indudable aún en los momentos más duros. Se enfoca en una eternidad en la presencia de Dios a través del don de la salvación que Dios nos da por la sangre de Jesús derramada en la cruz. Este gozo sobrenatural es lo que diferencia a los que se han encontrado personalmente con Jesús de los que sólo han oído hablar de Él.
Dios nos ordena estar gozosos disfrutando lo mejor de lo mejor, y compartir con aquellos que no pueden disfrutar de estos lujos. Al dar a los demás, experimentamos el mismo gozo que Dios tiene cuando ve las sonrisas en nuestros rostros al ser bendecidos.
“Sherman Owens dice: ‘La felicidad es obra de la mente, pero el gozo es obra del espíritu. La felicidad tiene que ver con las circunstancias, pero el gozo tiene que ver con tu perspectiva’. Uno es un resultado de tus sentimientos, mientras que el otro es una decisión que tomas, porque sabes que Dios tiene todo bajo control”.
¿Qué buscas hoy? ¿La felicidad temporal, o el gozo que sobrepasa todo entendimiento?
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres mi esperanza y confianza desde mi juventud. Mis huidas has Tú contado. Aumentarás mi grandeza y volverás á consolarme.
• Perdónanos por rechazar Tu gozo eterno y perseguir los placeres temporales de este mundo.
• Declaramos que somos Tu pueblo escogido, un real sacerdocio que fue liberado de las tinieblas y transportado al reino de la Luz. Somos tuyos y comenzaremos a proclamar tus grandes obras a través de nuestras vidas.
• Bendecimos Tu nombre y nos negamos a olvidar todos Tus beneficios.
• Te damos gracias porque Tu compasión nunca acaba, son nuevas cada mañana. Grande es tu fidelidad.
• A partir de este día disfrutaremos lo mejor de lo mejor y daremos a los que no tienen nada. El gozo que nos has dado será la fuente de nuestra fortaleza.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén