(Proverbios 19:11) “La discreción del hombre le hace lento para la ira, y su gloria es pasar por alto una ofensa.”
(1 Corintios 13:4-6) “El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad;”
(Santiago 3:2) “Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo.”
¿Te ofendes con facilidad? ¿Te hierve la sangre cada vez que algo no se hace a tu gusto? ¿El comportamiento de los demás te quita la paz que Jesús nos prometió? ¿Sí? Entonces tienes un problema serio y acabaras siendo evitado por todos. Hablo de mi propia experiencia a como me solía irritar con facilidad y Dios tuvo que obrar renovando mi corazón antes de que pudiera entrar en el ministerio y amar incondicionalmente.
La Biblia nos enseña que TODOS ofendemos mucho. Sin que te des cuenta, solo por la forma en que hablas, caminas, vistes, tu origen étnico o incluso el perfume que usas puede ser ofensivo para alguien. Por lo tanto, debemos ser sensibles a cómo reaccionamos ante las cosas y las personas que nos ofenden.
No digo que tu enojo no sea razonable o exagerado, pero si realmente has sentido el amor de Dios, tendrás la capacidad de pasar las ofensas por alto y seguir amando a los demás. Si te resulta difícil superar el dolor causado por esa persona, entonces tiene todo el derecho a evitar a esa persona, pero siempre manteniendo la paz mutua. Estar en desacuerdo no es el problema, pero resentir a los que no están de acuerdo contigo puede engendrar raíces de odio.
Esto es especialmente difícil con las personas más cercanas a ti, ya que tendemos a creer que hacen estas cosas a propósito, por lo bien que te conocen. Si no, pregúntate por qué pierdes los estribos cuando tu cónyuge, padres o hijos dicen algo que normalmente no te afectaría si lo dijera un extraño. Ignoramos que Dios suele usar a las personas más cercanas a nosotros para ver si tenemos el carácter de Cristo.
Dios ha pasado por alto a diario tus ofensas hacia Él y Sus seguidores al no quitarte la vida, algo que Él puede hacer sin tener que justificar Su decisión. No sigamos aprovechándonos de esa gracia y comencemos a pasar por alto todas las cosas que nos ofenden.
No te preocupes, Él les dará a todos lo que se merecen, y Él puede cambiar por completo el corazón de aquellos que estaban en tu contra para que se conviertan en un apoyo.
Oraciones
• Padre celestial, no permitirás que mi pie sea mueva. Tú eres el que me guarda y no se duerme. El sol no me herirá de día ni la luna de noche.
• Gracias por Tu paciencia con nosotros y por pasar por alto nuestras ofensas durante tanto tiempo.
• Es por Tu gracia que podemos sentir Tu amor en vez de nuestro castigo merecido.
• Te damos gracias porque derramaste toda tu ira sobre Jesús en la cruz para bendecirnos y permitirnos estar en Tu presencia.
• Danos el amor necesario para ser pacientes, siempre amables, nunca envidiosos o arrogantes con orgullo. Para no ser engreídos, nunca groseros, nunca pensar solo en nosotros mismos o enfadarnos con facilidad. Nunca estar resentido, nunca feliz con el pecado, siempre del lado de la verdad y siempre contento de que triunfe sobre la mentira.
• Haznos entender que también podemos ofender a muchos a nuestro alrededor sin que nos demos cuenta.
• Necesitamos un cambio completo en nuestros sentimientos y emociones. Ayúdanos a ser más como Jesús.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.