(Lucas 7:46-50) “No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta, ha ungido con ungüento mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le han sido perdonados; porque amó mucho; mas a quien se le perdona poco, poco ama.”
“Y a ella le dijo: ‘Tus pecados te son perdonados.’ Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ‘¿Quién es Éste, que también perdona pecados?’ Más Él dijo a la mujer: ‘Tu fe te ha salvado, ve en paz.’”
(Mateo 15:32) “Y llamando Jesús a sus discípulos, dijo: ‘Tengo compasión de la multitud, porque hace ya tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.’”
¿Has notado cómo en los cultos de hoy en día los sermones son más cortos, la adoración es más fuerte y la oración es básicamente nula? Parece que estamos más preocupados por entretener a una multitud en lugar de permitir que el poder de Dios transforme vidas durante la reunión. Claro, es una buena estrategia para atraer a nuevos creyentes que inicialmente no tienen hambre del perdón de sus pecados, y probablemente se desanimarán para regresar a un culto demasiado largo.
Sin embargo, parece que incluso los creyentes no pueden aguantar demasiado en la presencia de Dios, la predicación profunda de la Palabra o incluso un tiempo largo y extenso de oración. Incluso se ofenden con el Pastor cuando sus planes se ven perturbados por un culto prolongado.
Me pregunto si alguna vez le pidieron a Cristo que dejara de predicar o sanar porque la multitud tenía que trabajar al día siguiente o tenía una reserva en un restaurante. Fue todo lo contrario. Cristo es quien se preocupó por aquellos a quienes no les importaba el hambre, el sueño o que distancia le seguían a pie ya que solo querían estar continuamente en Su presencia.
¡No me malinterpreten! Sigue habiendo aquellos quienes se sientan quietos en la presencia de Dios donde su tiempo, hambre o sueño no es algo de lo que se preocupen. No hay mejor momento que estar rodeado de la presencia del Espíritu Santo, donde somos transformados desde dentro y Dios comienza a llenarnos de Su poder. Es aquí donde Dios, trata personalmente con nuestras faltas, revelándonoslas y dándonos la oportunidad de arrepentirnos, pedir perdón y tomar las decisiones necesarias para cambiar.
¿Te imaginas estar en un culto por más de 4 horas, una vigilia que se prolonga hasta la luz del alba, o una sesión de oración en la que no paras hasta que Dios responda o te duermas agotado? Recuerdo haber vivido tales experiencias cuando me preparaba para el ministerio. Dios y solo Dios era y sigue siendo mi prioridad.
Sólo cuando te des cuenta de cuánto Dios te ha perdonado, podrás dar más de ti. La mujer que ungió los pies de Jesús con perfume era muy consciente de sus pecados y de cómo Jesús, a diferencia de los demás, no la rechazó ni la condenó. Ella derramó perfume caro a sus pies y los besó mientras otros no entendían por qué Cristo permitió que una mujer pecadora lo tocara. Fue su fe en que Jesús no la rechazaría lo que la animo a acercarse a Él, rendirse a Sus pies y ser salva.
Cuanto más estés agradecido, más apreciarás tu tiempo de oración, estudio de la Palabra o servir en el Reino.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres Dios quien se fija en mi. Dios que se le aparece a Su pueblo. Dios de los espíritus de toda carne. Dios que vive para siempre. Dios que reina por siempre. Te alabamos.
• Gracias, Padre, porque podemos acercarnos a ti tal como somos y recibir Tu perdón.
• Gracias por no rechazarnos y por aceptar todo lo que rendimos a Tus pies.
• Perdónanos por no acercarnos antes a Ti y por creer en las mentiras del diablo.
• Perdónanos por preocuparnos más por la comida, actividades y complacer a los hombres en lugar de empaparnos de Tu poder y presencia.
• Perdónanos por obligar e intimidar a los pastores a hacer las cosas según nuestros horarios.
• Danos el hambre y el deseo por Tu presencia necesarios para avanzar en la vida.
• Enséñanos a adorarte con todo lo que somos, todo lo que tenemos y todo lo que deseamos ser.
• Devuélvenos Tu Espíritu Santo a los cultos, para que seamos transformados y renovados desde adentro.
•
• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén