(2 Corintios 8:7) “Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos.”
(1 Crónicas 29:14) “Pero ¿quién soy yo y quién es mi pueblo para que podamos ofrecer tan generosamente todo esto? Porque de ti proceden todas las cosas, y de lo recibido de tu mano te damos.”
(Salmos 35:27) “Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado Jehová, que se complace en la prosperidad de su siervo.”
Con que facilidad nos olvidarnos de que Dios es nuestro proveedor y el que nos permite prosperar. Cuando comenzamos a tener riquezas y una seguridad económica, tendemos a presumir de nuestro trabajo duro, nuestra inteligencia en las decisiones comerciales, nuestra capacidad para asumir riesgos, nuestra capacidad para sobresalir por encima de los demás y, por supuesto, de nuestra buena suerte. Pero olvidamos que detrás de nuestro éxito hay un propósito divino que necesita extenderse más allá de nuestra existencia y necesidades personales.
Dios nos da para tal vez suplir las necesidades de otros. Dios nos usa no solo para orar por los demás, compartir el evangelio, amar incondicionalmente y traer esperanza a sus vidas, sino también para bendecirlos económicamente siempre que sea posible. No es nuestro dinero, sino el suyo.
El dinero es lo único que Jesús describe como un “Amo rival” de nuestros corazones. Él sabe que correr tras el dinero y las riquezas pueden impedir que obedezcamos Sus mandamientos. Al dar, mostramos que el deseo de nuestro corazón es agradarle a Él y que otros lo alaben por ello.
Si no entiendes el verdadero poder y el gozo tras la riqueza a través de Dios, nunca estarás satisfecho con lo que tienes. Siempre habrá algo más que desearías haber comprado, otra ciudad o restaurante que desearías haber visitado, o una casa más grande, un coche más lujoso…etc.
(“El Dr. Martin Luther King Jr. dijo: ‘Hay tres conversaciones que todos debemos tener con Dios. La primera conversación es sobre el corazón, la segunda es sobre nuestra mentalidad y la tercera es sobre nuestro bolsillo’. La mayoría de nosotros le cuesta más con este último. Hasta que Dios no tenga acceso a tu dinero, Él no tendrá acceso a tu corazón. No tienes nada que Dios no te haya dado primero”.
“Dios se deleita en bendecirte, por lo tanto, no permitas que nadie hable mal por lo que El te ha dado. No olvides de que el dar demuestra que has vencido tus inseguridades. Si Dios de veras es tu fuente, puedes dejar de preocuparte por el futuro. Cuando entiendas la ley de sembrar y cosechar, es cuando realmente te convertirás en un “dador alegre”. Esto es por lo que un agricultor se regocija cuando su semilla es plantada: está anticipando la cosecha”. – Bob Gass)
¿Estas dispuesto a renunciar a lo que sea, me refiero a cualquier cosa que Dios te pida? Si no, entonces realmente no crees que es Dios quien te lo dio en un principio.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú conociste la faz de la tierra. Señor, Tú visitas la tierra y la riegas. La tierra está llena de la bondad del Señor.
• Gracias, Padre, porque Tú provees más abundantemente de lo que podemos pedir.
• Gracias, porque te ocupas de todas nuestras necesidades y nos prosperas a la vista de los demás.
• Perdónanos por hacer del dinero y la riqueza nuestro dios.
• Perdónanos por no dar cuando podemos y por dar sólo las sobras.
• Enséñanos a ser completamente libres de todo temor de no tener para el mañana.
• Te pedimos que aprendamos a disfrutar de la prosperidad que nos das y poder bendecir también a otros.
• Declaramos que Te regocijarás en la prosperidad que logramos a través de ti.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén
12 June 2024 @ 10:34
Bendecido miércoles 🙏 familia