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Divina Voz Silenciosa

 

(1 Reyes 19:11-12) “Y el le dijo: ‘Sal fuera, y ponte en el monte delante de Dios.’ Y he aquí Dios que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Dios; pero Dios no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Dios no estaba en el terremoto.

“Y tras el terremoto un fuego; pero Dios no estaba en el fuego. Y tras el fuego una voz suave y delicada.”

(Jeremías 29:13) “y me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”

 


¿Dónde acudes para oír la voz de Dios? ¿Acaso puedes oírla? ¿De verdad nos habla? Hay muchas maneras en la que Dios nos habla. A través de la Biblia, sermones, profecías, hermanos y hermanas en la fe, himnos y salmos, y cosas que nos ocurren a diario. Pero probablemente el mensaje más importante de Dios lo recibimos en la intimidad con Él, esperando que Él nos hable.

Tal como acabamos de leer, el profeta Elías anhelaba escuchar a Dios. Pero Dios no estaba en la tormenta, ni en el terremoto, ni siquiera en el fuego, sino en una voz apacible y delicada que le susurraba. Al igual que Elías, debemos dejar de perseguir solo el gran espectáculo, las luces de feria y las manifestaciones milagrosas para saber lo que Dios quiere decirnos.

Necesitamos apagar todas las voces y distracciones, y esperar en Su pequeña voz silenciosa que perforará nuestra alma y pondrá todas las cosas en su perspectiva. Él te revelará cosas ocultas sobre ti que no quieres que nadie más descubra y, al mismo tiempo, te dirá cómo alcanzar alturas de grandeza en tu vida. Pero esto solo sucederá cuando esperas en Él en silencio y meditas con Su Palabra.

La meditación por si sola, contactar con los antepasados, adorar a la naturaleza o vaciar la mente por completo son ejercicios muy peligrosos ya que no sabes qué voces te van a hablar. El diablo también puede hablarle a su mente, y lo hace a diario. Sin embargo, si te sometes a la Palabra Viva a través de la sangre de Jesús, entonces, y solo entonces, puedes tener la garantía de discernir la voz de Dios.

Al poner como prioridad la obediencia a Dios, se nos promete siempre conocer Su voluntad. Esto es a lo que Dios se refiere cuando dice que si lo buscamos con todo nuestro corazón es cuando lo encontraremos. En otras palabras, lo deseamos tanto que estamos dispuestos a convertirlo en el centro de todos nuestros sueños y deseos.

 

Si el diablo trata de imitar la voz de Dios, lo reconocerás porque estás acostumbrado a meditar en la palabra de Dios. Por lo tanto, aprende a pasar tiempo a solas con Él a través de Su Palabra.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres el Dios de venganza, Dios de los ejércitos, el Dios que se aparece a Su pueblo.
• Gracias por hablarnos y revelarte a nosotros a través de tu Palabra. Gracias por no abandonarnos a nuestra surte después de crearnos. Ya no somos esclavos de las consecuencias de nuestras propias buenas y malas elecciones.
• Gracias por abrir un camino a través de Jesús para tener una relación personal contigo. Gracias por salvarnos de la separación eterna de ti a través del sacrificio en la cruz.
• Ayúdanos a aprender a esperar en tu voz para encontrar las respuestas que necesitamos. Ayúdanos a reconocer Tu voz entre todas las demás voces que escuchamos.
• Rechazamos todas las mentiras que contradicen lo que hablas a través de Tu Palabra.
• Libéranos de los espíritus que hemos permitido entrar en nuestras mentes a través de la meditación vacía y llénanos con el conocimiento de Tu Palabra.

• En el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

 

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