(Isaías 1:18-20) “‘Venid luego’, dice El Señor, ‘y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si quisiereis y obedeciereis, comeréis el bien de la tierra. Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca del Señor lo ha dicho.’”
(Salmos 119:67) “Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra.”
¿Has oído el dicho “Jesús es un caballero, Él no se forzará en tu vida?” Por esto mismo estamos invitados a “razonar” con Él sobre nuestros pecados y llegar a la conclusión de que sus caminos son mejores que los nuestros.
Si bien es cierto, que nadie está obligado a seguir a Cristo, lo que solemos ignoramos es que Él, también tiene la manera de persuadirnos para que nos rindamos a Él por completo. Cristo nos muestra su amor al tomar sobre sí nuestros pecados en la cruz, nos advierte en su Palabra de los peligros de ignorar Sus mandamientos, y nos permite caer a veces para que veamos nuestra debilidad, y sabe cómo cerrar toda puerta, para que sólo la puerta que conduce hacia Él esté disponible.
Podemos orar para que Dios le salve el alma a alguien, pero no podemos instruirlo sobre cómo debe hacerlo. Puede hacerlo a través de aparécele en sueños, a través de un sentimiento de ser amado que no pueda contener en su corazón, a través de una enfermedad que le quite la soberbia, o a través de la pérdida de un ser querido o un desastre económico. Ten en cuenta que a Dios le importa el alma que se perderá para siempre y no el cuerpo que volverá al polvo. Y Él sabe que hasta que no admitas que no eres nada sin Él, no correrás hacia Él en completa rendición.
El orgullo viene antes de la caída. El rey David confiesa que fue rebelde antes de que comenzaran sus aflicciones, pero luego aprendió a guardar los mandamientos de Dios. Pero incluso entonces, tienes que estar dispuesto a aceptar a Cristo en tu corazón si quieres experimentar el Cielo ahora en tu vida.
(“¿Estás dispuesto a aprender? ¿Estás dispuesto a obedecer? ¿Estás dispuesto a cambiar? ¿Estás dispuesto a trabajar? ¿O al menos estás dispuesto a que te ayuden a estar dispuesto? ¡Si es así, eso es un buen comienzo! En su gran libro, “Ladder to the Top” (Escalera hacia la Cima), Sherman Owens dice: ‘Queremos el fruto, pero no estamos dispuestos a arriesgarnos. No queremos construir un arca; solo queremos saber cómo evitar el diluvio’. Nada en tu vida cambiará para mejor hasta que dejes de buscar la salida de escape más fácil, y empieces a buscar una solución. El escapar es ‘la salida’; la solución es ‘el camino hacia la cima’” – Bob Gass)
La mayoría de las veces, tendrás que personalmente ‘caminar en tu liberación’ día a día, hasta que lo consigas. Las dificultades a las que te enfrentas en estos momentos son, probablemente, las mismas que te llevan a los brazos de Jesús y te mantienen allí.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres Dios de las colinas y los valles. Dios que responde a la Oración. Eres Dios en el cielo y abajo en la tierra. Dios que está sobre todo, el eternamente bendito. Dios de todos los reinos de la tierra. Te alabamos.
• Gracias, Padre, porque estás dispuesto a sentarte con nosotros y razonar nuestros pecados.
• Gracias por ofrecernos un perdón completo y un nuevo comienzo contigo.
• Perdónanos por esconder nuestros pecados de Ti e ignorar nuestros errores.
• Perdónanos por el orgullo que no nos permite admitir que te necesitamos para todas las cosas.
• Le pedimos que hagas lo que sea necesario para mantener nuestras almas a salvo y salvar a nuestros seres queridos.
• Sabemos que todo lo que permites que suceda en nuestras vidas es para nuestro propio bien, una vez que te las entregamos.
• Declaramos que comenzaremos a obedecer Tu Palabra y que las cosas cambiarán en nuestras vidas hoy.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén