(Juan 17:18) “Como tú me enviaste al mundo, yo también los he enviado al mundo.”
(Filipenses 2:7-10) “sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra,”
(Juan 3:16) “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
El plan para que Cristo viniera en forma de humano al mundo fue originado por Dios para salvarnos de la eterna condenación al infierno. Al hacer esto, nos mostró su amor por este mundo. Y cualquiera que aceptara a Cristo como su único Señor se beneficiaría del perdón de sus pecados. Dios nos mostró que como juez bueno y justo, guardó la ley al derramar toda la ira que merecíamos por nuestra rebelión sobre Jesús.
Jesús se humilló a sí mismo y sufrió en la carne para mostrarnos que no importa lo que nos suceda, Dios tiene el control y que nuestro final es glorioso cuando obedecemos a Dios. Aunque Jesús estuvo aquí en forma humana, Dios lo empoderó, lo protegió, le dio Su Espíritu y Su autoridad, le dio discípulos escogidos por Dios, permitió que lo capturaran en el tiempo de Dios, lo liberó de la muerte inminente, le dio Su sabiduría para dejar boquiabiertos a Sus oponentes, y la plenitud y gloria de Dios eran visibles sobre Jesús.
Dios envió a Jesús al mundo, y Jesús nos ha enviado a nosotros al mundo. Por lo tanto, podemos esperar que así como Dios se ocupó de todos los detalles y proveyó física y espiritualmente a Jesús a través del Espíritu Santo, Él está haciendo lo mismo por nosotros.
No estamos solos en ninguna prueba. Tenemos poder para hacer todas las cosas a través de Cristo; Cristo es nuestro escudo y la Roca de nuestra salvación; cuando pedimos en el nombre de Jesús, está hecho; cuando mencionamos el nombre de Jesús, toda rodilla diabólica que nos oprime y toda enfermedad o carencia se tiene que doblegar.
Todas nuestras necesidades están cubiertas en el Mesías; Cristo nos dio las llaves de la muerte; Él levanta a personas que nos ayudan a cumplir nuestra misión divina; Cristo nos equipa con talentos y dones espirituales para Su obra; y sobre todo, nos llena de Su amor para tener un deseo profundo de llegar a los Perdidos.
Todas las cosas funcionarán para nuestro bien mientras amemos a Dios y decidamos caminar en Sus caminos. Si Dios te ha llamado para Su obra, eres Su responsabilidad y Él no te fallará.
Oraciones
• Jesús, Tu sangre es sin mancha, Tu sangre es preciosa, Tu sangre es para ser rociada para cubrirnos.
• Gracias por obedecer al Padre para que seamos lavados de nuestros pecados.
• Gracias por enviarnos al mundo para liberar a los cautivos.
• Perdónanos por ignorar todos los dones espirituales, el amor y la autoridad que nos has dado.
• Hoy queremos empezar a vivir en la plenitud del poder que hay en Tu nombre.
• Ordenamos a todo espíritu que se ha levantado contra nosotros que se retire en el nombre de Jesús.
• Recibimos cada bendición, cada victoria y cada don espiritual que has entregado al Cuerpo de Cristo.
• Trae a nuestro camino a todo discípulo y persona que Tú has escogido para ayudarnos a cumplir nuestro destino divino y Tu obra.
• Atamos ahora mismo todo espíritu de miedo a la muerte o al sufrimiento.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén