(1 Corintios 13:11) “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño, mas cuando ya fui hombre hecho, dejé lo que era de niño.”
(1 Corintios 14:20) “Hermanos, no seáis niños en el entendimiento; sino sed niños en la malicia, pero hombres en el entendimiento.”
(Filipenses 4:5-6) “Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y súplica, con acción de gracias.”
Tenemos que aprender a madurar y a vivir la edad que tenemos. Muchos de nosotros nos negamos a madurar y cambiar nuestro estilo de vida, nuestro círculo de amigos inmaduros o desenfocados, e incluso nuestro atuendo. Veo demasiadas abuelas que todavía intentan revivir su juventud a través de la ropa que usan y su vida social. Es muy vergonzoso ver en Occidente a hombres y mujeres mayores borrachos, hablando a voces y tratando de divertirse y actuar como la juventud.
Hemos asesorado personalmente a mujeres con esta mentalidad caída, y lo primero que hemos tenido que cambiar es que decidan, qué imagen quieren dar de sí mismas. La mayoría de ellas quieren ser vistas como sexualmente atractivas, divertidas y capaz de entretener en público. Ignoran que necesitan ser una fuente de sabiduría, consuelo, guía y un ejemplo del amor de Dios para las generaciones más jóvenes. La mayoría de los que están desesperados por ser aceptados por todos, acaban haciendo el payaso y aceptando sus insultos. La modestia es siempre la primera lección en cuanto a su vestimenta, palabras y acciones.
También hay muchos hombres 30 añeros que todavía frecuentan bares y fiestas para ligar con mujeres jóvenes, cuando deberían, concentrarse en formar una familia, tener un trabajo serio o una carrera estable y tomar en serio el llamado de Dios para sus vidas.
Muchos de nosotros, tratamos por cualquier medio, de no madurar en la vida y entrar en el plan de Dios, pensando que nos perderemos los placeres de la vida. Todo lo que conseguimos al final, es retrasar, y en algunos casos cancelar, todo lo que Dios tenía preparado para nosotros. Estos hombres acaban casándose tarde si es que lo hacen, perdiendo las bendiciones de disfrutar de una familia siendo jóvenes y llenos de vigor, y sufriendo las consecuencias físicas de un estilo de vida indisciplinada.
Si eres un seguidor de Jesucristo, debes dejar de estar obsesionado por lo que la gente piensa de ti. No te preocupes, no acabaras solo si dejas de actuar como un payaso frente a tus amigos o familiares. No tienes que ponerte a bailar en las redes sociales para que tu hija piense que eres guay o moderno. Tus hijos se beneficiarán mucho más de tus consejos y ejemplo de madurez con respecto a cómo vives la Palabra de Dios, que solo con tu amistad.
Pero hay esperanza. Si evitaste madurar en el tiempo idóneo por miedo a ser aburrido, nunca es tarde para cambiar. Dios tiene el poder de restaurar el tiempo perdido y las bendiciones perdidas. No te preocupes, Él sabe cómo poner las cosas en orden para que puedas cumplir tu destino en El.
Oraciones
• Jesús, Tú eres el Buen Pastor, Aquel que ha dado Su vida por las ovejas, y el Príncipe de los Pastores.
• Gracias porque tienes un plan para nosotros desde antes de que nazcamos.
• Gracias porque no importa cuánto nos hayamos alejado de Tu voluntad, Tú tienes el poder de seguir bendiciéndonos y usándonos para Tu gloria.
• Perdónanos por no querer madurar y seguir con Tu propósito en nuestra vida.
• Perdónanos por hacer el payaso solo para ser aceptados por los demás e identificarnos por lo que los demás piensan de nosotros.
• Te pedimos que nos ayudes a hacer los cambios necesarios en nuestra vida para entrar de nuevo en la vida abundante que nos has preparado.
• Ayúdanos a cambiar nuestro círculo de amigos, cambiar nuestras palabras y acciones, y enfocarnos más en ser un ejemplo de Cristo para todos los que nos conocen.
• Danos la sabiduría necesaria para ayudar a la próxima generación a no perder el tiempo como lo hicimos nosotros en el pasado.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén