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Fuego Purificador De Dios

 

(Malaquías 3:3) “Y Él se sentará como refinador y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los refinará como a oro y como a plata, para que ofrezcan a Dios ofrenda en justicia.”

(Isaías 48:10-11) “He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro.”

 

 

A nadie le gusta sufrir a propósito ni pasar por los desafíos que Dios nos permite que ocurran. Cada vez que alguien me viene quejándose de que los han rechazado, sufrido una pérdida material o algún tipo de dolor, siempre les digo que se consideren afortunados. No trato de ser gracioso, pero en realidad, somos afortunados de poder sufrir un poco de lo que sufrió nuestro salvador, Jesús, para liberarnos de ser condenados al infierno. Nos hace apreciar más el sacrificio en la cruz y las bendiciones que ahora disfrutamos al haber restablecido la comunión directa con Dios.

Dios nos hace pasar por el “fuego purificador” para traer a la superficie todas nuestras debilidades, malas actitudes, falta de fe, falta de paciencia, y también para mostrarnos que en realidad podemos aguantar mucho más de lo que creemos. Solo cuando la inmundicia que llevamos dentro sube a la superficie, podemos desecharla y volver a brillar para Él. No es un proceso agradable, pero si eres padre entenderás por qué Dios lo permite. Cuando nos damos cuenta por nuestra cuenta de nuestros fallos, es cuando nos tomamos enserio la necesidad de cambiar.

Dios necesita hacer esto para que cuando la gente se fije en nosotros, solo vean a Jesús. Todo lo que tiene que ver con nuestro pasado caído y rebelde tiene que ser consumido a través de ese fuego divino y los períodos de prueba. Solo entonces, todo lo que hacemos, decimos, le damos a Él y somos, traerá gloria a Dios. No solo porque otros verán cómo Dios nos permitió sufrir por una temporada para luego reconstruirnos a alturas aún mayores, sino también porque aprenderemos a dejar de tomar toda la gloria por nuestros en logros en la vida, y se la daremos a Él.


(“No importa cuánto los ames, pregúntale a Dios antes de rescatar a alguien con quien Él está tratando. El hijo pródigo tuvo que pasar por la pocilga para darse cuenta de cuánto había renunciado al rechazar a su padre. Durante gran parte de su vida, Jacob creía que no necesitaba a Dios. Te hubiera dicho: ‘Estoy muy bien, gracias’. Hasta que llegó el momento de volver a casa y enfrentarse a su padre y la ira de su hermano Esaú. Entonces estuvo dispuesto a luchar con Dios para convertirse en la persona que necesitaba ser”.
“Sherman Owens dijo: ‘El cambio llega cuando duele tanto que tienes que cambiar; cuando aprendes tanto que quieres cambiar, y cuando recibes tanto que le das la bienvenida al cambio.’” – Bob Gass)

 


Pablo fue probablemente el apóstol más arrogante, audaz, con más estudios, farisaico y rico de todos, sin embargo, después de que Dios lo paso por en el fuego purificador, Pablo termina declarando: “Soy lo que soy por la gracia del Señor”.

 

Oraciones

• Jesús, Tú eres el Pastor y Guardián, Tú fuiste herido por nuestras transgresiones, Tú fuiste molido por nuestras iniquidades.
• Gracias, Padre, por preocuparte tanto por nosotros que no quieres que nos estanquemos en nuestra fe.
• Gracias porque permites el sufrimiento en nuestras vidas para refinarnos y ser más como tu hijo Jesús.
• Perdónanos por no entender que estamos siendo moldeados para ser instrumentos de gloria.
• Danos la fuerza para enfrentarnos a todas las pruebas con gozo, sabiendo que estamos siendo fortalecidos en nuestro espíritu.
• Te pedimos que aprendamos a darte toda la gloria en todo lo que hacemos y logramos en la vida.
• Gracias porque nos amas y nos acompañas en cada prueba.
• Declaramos que toda lucha dará a luz a un testimonio que llegará a muchas almas perdidas.

• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

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