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Esperar Sin Perder El Tiempo

 

 

(Santiago 1:4) “y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.

(Salmos 144:1-2) “Salmo de David. Bendito sea El Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para la guerra, y mis dedos para la batalla. Misericordia mía y mi castillo, fortaleza mía y mi Libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que somete a mi pueblo delante de mí.”

(Deuteronomio 8:2) ” Y te acordarás de todo el camino por donde el SEĂ‘OR tu Dios te ha traĂ­do por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que habĂ­a en tu corazĂłn, si guardarĂ­as o no sus mandamientos.

 


A nadie le gusta esperar y puede ser muy frustrante si no entiendes por quĂ© Dios está completamente callado o sin hacer nada con respecto a tu situaciĂłn. En lo natural, nuestra paciencia se pone a prueba cada dĂ­a cuando tenemos que esperar en el banco, el supermercado, la gasolinera, en tráfico…etc. Es una total pĂ©rdida de tiempo. Pero cuando estamos esperando en lo espiritual para que Dios cumpla su propĂłsito en nuestras vidas a travĂ©s de JesĂşs, tenemos que aprovechar al máximo este proceso y reconocer cĂłmo estamos siendo transformados desde adentro.

Cuando Dios nos hace esperar, está perfeccionando en nosotros la paciencia, que a su vez nos quitará toda ansiedad y quizás acabemos sin desear tanto lo que en un principio parecía tan importante. Aprendemos a confiar en Dios y en Su tiempo perfecto y aceptamos cada situación difícil como otra oportunidad para fortalecer nuestra fe.

Dios toma este período de espera para entrenarnos para la batalla en lo espiritual. Aprendemos cómo Dios es nuestro libertador y que Él someterá a nuestros enemigos. Con tal de que seamos conscientes de esto y sigamos aprendiendo sobre nosotros mismos y sobre Dios, estamos avanzando y no perdemos el tiempo. Ese período de entrenamiento también implica alabarle, estudiar Su Palabra y compartir el Evangelio.

Durante este tiempo de tranquilidad, Dios pondrá a prueba su confianza en Él y tu obediencia para guardar Sus mandamientos cuando las cosas se pongan difíciles. Él necesita ver si eres lo suficientemente maduro para manejar bien las bendiciones, las sanidades, la prosperidad y el honor que vienen de parte de Él. Es en este tiempo de prueba que sabrás si realmente estás hecho para llevar la unción que Dios quiere derramar sobre ti.

Sin embargo, si estás esperando algo importante en tu vida y no estás dando ningún paso para conseguirlo, entonces estás viviendo en el país de la maravillas. La Palabra dice que “Lo que es imposible para el hombre es posible CON Dios”. En otras palabras, tienes que dar pasos guiados POR Dios y CON Dios, no simplemente dejar que Él busque, pida y llame por ti en lo natural.

 


Esperar no quiere decir no hacer nada y simplemente orar por ayuda, significa hacer lo que esté en tus manos y confiar en que Dios hará un milagro con todo lo que le has entregado. Dios hará algo maravilloso cuando menos te lo esperes.

 


Oraciones

• Padre Celestial, solo Tú me haces habitar seguro. Señor, fuiste y eres mi apoyo. Tú enciendes mi lámpara, oh SEÑOR; mi Dios que alumbra mis tinieblas.
• Gracias, Padre, porque cuando esperamos en Ti, todas las cosas se ponen en orden en el momento adecuado.
• Gracias porque podemos confiar completamente en que Tú estás obrando un milagro en nosotros y a través de nosotros a medida que somos perfeccionados en nuestra paciencia.
• Perdónanos por desperdiciar nuestro tiempo de espera quejándonos y sintiendo lastima propia
• Declaramos que hoy nos levantaremos por encima de la depresión y que usaremos este tiempo para alabarte, glorificar Tu nombre, estudiar Tu Palabra y compartir el Evangelio.
• Declaramos que Tú estás adiestrando nuestras manos para la batalla y nuestros dedos para la guerra.
• Declaramos que Tú eres nuestra misericordia y nuestro castillo, nuestra torre fuerte y nuestro libertador, nuestro escudo y aquel en quien encontramos refugio; Someterás a nuestros enemigos debajo de nosotros.
• Gracias Señor por probarnos y prepararnos para la gran unción que estás a punto de derramar sobre nosotros.
• Recibimos ahora mismo toda promesa que Tú has hablado sobre nosotros y que sabemos que hoy seremos transformados para entrar en la tierra prometida.
•
• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

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