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Estate Quieto y Sobrevivirás

 

(Isaías 64:8) “Ahora pues, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.”

(Isaías 43:2) “Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”

(Salmo 16:11) “Me mostrarás la senda de la vida: Plenitud de gozo hay en tu presencia; delicias en tu diestra para siempre.

 

 

¿Sabías que una de las razones por la que la gente se ahoga aunque sepa nadar es que el pánico y el miedo se apoderan de ellas? Si caes a la mar en calma o en una piscina, con solo quedarte quieto y controlar tu respiración, tu cuerpo flotará por su cuenta y comenzarás a ir a la deriva hacia la orilla. Es cuando te pones ansioso que olvidas todo tu entrenamiento y terminas ahogándote. Incluso si el agua está un poco agitada, con solo aprender a dejarte llevar por la corriente, podrás sobrevivir. Los bebés aprenden a nadar con facilidad, porque no entran en pánico.

Lo mismo nos ocurre en la vida cuando estamos rodeados por situaciones que no entendemos o no podemos ver la orilla. Entramos en pánico y perdemos el control tragando agua. Sin embargo, si simplemente nos relajamos, confiamos en que Dios nos ha preparado para esto y sabemos que Él tiene el control, poco a poco llegaremos a la orilla y estaremos completamente fuera de peligro.

Somos la obra de Sus manos y Dios se interesa en nuestro bienestar. Incluso si atravesamos aguas turbulentas, Él está allí con nosotros y nos toma de la mano mientras pasamos a la siguiente etapa en nuestra vida. No importa cuál sea el problema, Dios no quiere que suframos o luchemos al menos que sea para fortalecernos.

Al estar en un estado de paz a pesar de las circunstancias, es cuando podemos declarar como David, que en Su presencia hay plenitud de gozo. David escribió esto mientras estaba escondido en cuevas perseguido por el rey Saúl, a quien se suponía que debía reemplazar. David sabía que cuando confiamos en la diestra de Dios, estamos a salvo y disfrutaremos de los placeres de la vida.

La diestra de un rey es la mano que es levantada para decretar y declarar. Jesús está sentado a la diestra de Dios, y por lo tanto toda autoridad Le ha sido dada. Nada ni nadie puede interferir cuando Jesús tiene el control.

 

 

La misma agua que te puede ahogar también puede llevarte de una orilla a otra. Todo depende de cómo aprendas a relajarte y a confiar en el poder de Jesús.

 

 

Oraciones

• Jesús, Tú eres el que estás sentado a la diestra del Padre, el que pisa las alturas de la tierra, el que anda en medio de los siete candelabros.
• Gracias, Padre, porque nos cuidas y tienes el control de todas las cosas.
• Gracias porque Jesús está sentado a tu diestra y toda la autoridad Le ha sido dada.
• Perdónanos por temer lo desconocido y entrar en pánico cuando las cosas no salen como queremos.
• Perdónanos por no confiar en Tus promesas y dudar que Tú nos proteges.
• Declaramos que aunque pasemos por las aguas, no nos cubrirán.
• Que si pasamos por el fuego, no nos quemará, sino que saldremos victoriosos a la vista de todos.
• Declaramos que no importa cuál sea nuestra situación, en Tu presencia hay plenitud de gozo.

• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

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