(Proverbios 28:19-20) “Él que labra su tierra se saciará de pan, pero el que sigue propósitos vanos se llenará de pobreza. El hombre fiel abundará en bendiciones, pero el que se apresura a enriquecerse no quedará sin castigo.”
(Malaquías 1:8) “‘Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?’ —dice el SEÑOR de los ejércitos.”
Si siempre estás buscando maneras fáciles de hacerte millonario, buscas atajos para trabajar menos y piensas que eres más listo que tus padres porque manejas bien la tecnología, entonces solo te enfrentaras a constantes decepciones y sufrimiento en la vida. El trabajo duro nunca puede ser reemplazado, no importa cuán inteligente, favorecido o afortunado creas que has sido hasta ahora.
Incluso seguirle a Cristo requiere trabajo duro, sacrificio y morir a ti mismo, ya que irás en contra de este mundo. Sin embargo, solo con la gracia de Dios que obra a través de nosotros, podemos, en primer lugar, aceptar a Jesús como nuestro Señor, guardar Sus mandamientos, comprender Sus caminos y tener éxito en todo lo que hacemos.
Se necesita mucho trabajo para hacer que un matrimonio funcione, para evitar que los hijos pierdan valores importantes, para mantener la casa limpia, para mantener a tu familia fiel a la Palabra de Dios, para mantener tu mente limpia de toda la suciedad de la televisión e Internet, para tener todos tus documentos legales en orden, y para ser constante con tu tiempo de oración y devocional diario. Dios no es un genio en una lámpara quien te dará las respuestas para un examen para cual no has estudiado. Dios es un hacedor de maravillas y de milagros que toma lo natural y lo convierte en sobrenatural.
Muchos cristianos toman esta gracia como una excusa para no mejorar o prepararse en lo natural. Piensan que solo porque ahora son salvos e hijos de Dios, todo lo que hacen será bendecido. No se esfuerzan por mejorar sus talentos musicales, su uso de la tecnología y las redes sociales, y su habilidad para enseñar y compartir el Evangelio en público, o incluso su necesidad de comer sano y hacer ejercicio. Dios bendecirá lo que humildemente le ofrezcas, pero también lo rechazará si no le das lo mejor de ti.
El apóstol Pablo es un gran ejemplo del trabajo arduo, una mente enfocada y voluntad propia para acabar la misión. Probablemente fue quien sufrió la mayor cantidad de dificultades en comparación con los otros Apóstoles. Sin embargo, acaba confesando que ha peleado la buena batalla y ha terminado la carrera con excelencia. Nadie puede jamás acusarlo de ser perezoso, o que no estaba dispuesto a hacer lo que fuese necesario para obedecer al Espíritu Santo.
Si eres alguien débil en lo natural debido a tu falta de disciplina, tu mal genio o el miedo al trabajo duro y al sacrificio, rara vez experimentarás las bendiciones que Dios ha preparado para ti a través de lo espiritual.
“El único lugar donde encontrarás el éxito antes del trabajo es en el diccionario” – Mary I. Smith
Oraciones
• Padre Celestial, has puesto mis lágrimas en tu odre. Señor, has librado mis pies de la caída. Señor, has puesto mis pies sobre una roca.
• Gracias, Padre, porque basta Tu gracia para todos los desafíos en la vida.
• Gracias porque sacrificaste lo mejor por nosotros y esperas que hagamos lo mismo.
• Gracias porque recompensas nuestro arduo trabajo, nuestra diligencia y disciplina.
• Perdónanos por ser flojos, dar por sentada tu gracia y pensar que aceptarás nuestras sobras.
• Danos hoy el deseo, la disciplina y el amor para mejorar en todas las áreas de la vida donde necesitamos mejorar.
• Pedimos Tu gracia para hacer aquellas cosas para las cuales nos has llamado y apartado.
• Declaramos que acabaremos la carrera, daremos lo mejor de nosotros y glorificaremos Tu nombre con todo lo que hagamos.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén