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Haz De La Oración un Habito

 

(Salmos 55:17) “Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré; y Él oirá mi voz.”

(Lucas 6:12-13) “Y aconteció en aquellos días, que fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando fue de día, llamó a sus discípulos, y escogió doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles.”

(Marcos 1:35) “Y levantándose muy de mañana, mucho antes del amanecer, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.”



Los buenos hábitos son la clave del éxito y la clave para mantenerte a salvo de los problemas. Nuestros padres, líderes, maestros y mentores intentan constantemente enseñarnos buenos hábitos para protegernos. De la misma manera, Dios ha implementado reglas y fomenta hábitos para que nuestra vida sea fructífera. Estos hábitos incluyen la oración, el ayuno, reunirse a menudo con otros creyentes, leer la Palabra y dar. El diablo, sin embargo, solo nos atrae con malos hábitos que destruyen nuestra vida espiritual y física.

El enemigo nos vuelve adictos a las drogas, el alcohol, la televisión, la comida basura, las redes sociales, el sueño y la pereza, las fiestas, y la lujuria. Todas estas cosas nos mantienen distantes de Dios y atados con cadenas que acabaran trayéndonos una muerte prematura. Una vez que estamos espiritualmente muertos y separados de Dios debido a estos hábitos, nuestras amistades más cercanas, relaciones en la iglesia, lazos familiares y valores morales serán los próximos en morir. Un día acabaremos completamente solos y nos preguntaremos donde fallamos.

La clave para evitar esto es hacer de la oración una prioridad. Sí, la oración, la lectura de la Palabra de Dios y pasar tiempo a solas con Él. David dijo que oraría mañana, tarde y noche. Daniel era conocido por orar 3 veces al día. Tenemos también a Jesús como nuestro ejemplo. La Biblia dice que Él fue tentado en todos los frentes al igual que nosotros y nunca pecó. Su clave fue que sacó el tiempo para estar a solas con Dios y orar, sin importar cuáles fueran los desafíos diarios.

Jesús oró la noche entera antes de elegir a los doce apóstoles, oraba solo, temprano por la mañana, oró por la fe de Pedro antes de que Jesús fuera capturado, oró para que la voluntad de Dios prevaleciera antes de ir a la cruz a pagar por nuestros pecados.

¿Acaso somos tú y yo mejores que Jesús? ¿Más ungidos? ¿Más fuertes? ¿Conocemos a Dios más íntimamente? ¿Tenemos una mayor pasión por nuestra misión en la tierra?… ¿No? Entonces lo mínimo que podemos hacer es imitar a Cristo y empezar a orar. Si pasar una hora completamente concentrado en la oración es una lucha para ti, entonces estás en serios problemas.

 

Si no pasas un tiempo serio en oración todos los días, entonces claramente piensas que eres mejor que Cristo.

 

Oraciones

• Señor, tú eres el que habita entre querubines, el que habita en luz inaccesible, el que habita en Jerusalén.
• Gracias porque nos amas y nos das pautas para estar a salvo.
• Gracias porque a través de tus mandamientos somos fructíferos y estamos protegidos del ataque del enemigo.
• Perdónanos por adquirir malos hábitos que nos alejan de Ti y de nuestro llamado.
• Perdónanos por ser flojos en nuestra vida de oración y distraernos con nuestras actividades diarias.
• Perdónanos por pensar que somos mejores que Jesús, Daniel y David al no dedicar tiempo a la oración como ellos lo hacían.
• Ayúdanos a ser completamente dependientes de nuestra vida de oración.
• Pedimos que veamos un cambio sobrenatural en nuestras vidas a medida que pasemos más tiempo en oración.
• Declaramos que a partir de este día la oración será nuestra fuente de vida.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

 

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