(Romanos 7:22-23) “Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.”
(1 Pedro 5:8) “Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.”
(Filipenses 2:12) “Así que, amados míos, tal como siempre habéis obedecido, no solo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor;”
Debes dejar de buscar al demonio debajo de cada arbusto, en cada esquina o escondido en cada sombra. No siempre son la causa de tus problemas, ni los que te están causando tanto sufrimiento. Aunque hay momentos en que solo la oración en el nombre de Jesús te liberará de tus problemas, en su mayor parte, es un ataque que se empieza en tu mente.
Es en tu mente donde inicialmente ganas o pierdes todas tus batallas, ya que es donde tu fe crece o se extingue. Cuando nos hemos rendido a Cristo y renovado nuestra mente a través de Su Palabra, tenemos una buena posibilidad de seguir luchando. ¿Quiere decir eso que siempre haremos lo debido? ¡Por supuesto que no!
Como todavía habitamos dentro de este cuerpo y somos afectados por todo lo que vemos y oímos, seguimos siendo débiles en hacer el bien. El apóstol Pablo estaba muy consciente de esta batalla interna entre nuestra mente y nuestro cuerpo. Aunque somos como prisioneros en el cuerpo y con los deseos caídos de nuestra vieja naturaleza, tenemos la habilidad sobrenatural de vencer y hacer lo correcto.
A veces, nuestros fracasos del pasado y temores pueden convertirse en malas hierbas que ahogan nuestro futuro y nuestras bendiciones. Si todavía creemos que Dios está enojado con nosotros, o que no merecemos prosperar, no intentaremos subir de escalón, sino que nos estancaremos y creeremos las mentiras de Satanás.
Se nos aconseja ocuparnos de nuestra propia salvación con temor y temblor. No solo quedarnos sentados y ver pasar los días mientras sentimos lastima propia, y debilidad ante la tentación o preguntándonos por qué las cosas no nos salen bien en la vida. Tenemos que aprender a hacer lo correcto, en el momento correcto y con el corazón correcto.
La clave es seguir luchando contra nosotros mismos, estar alerta y asumir toda la responsabilidad de nuestras acciones. Dalila despojó a Sansón de todas sus fuerzas mientras dormía. El maligno plantó malas hierbas en la buena tierra mientras todos dormían. Una vez que admitas tus faltas en lo natural y comiences a cambiarlas, estarás despertándote a la realidad y los ataques espirituales serán más fáciles de conquistar.
La mejor manera de ganar la guerra es usar las promesas de Dios en la Biblia como arma para destruir todo ataque contra ti o tus seres queridos.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres Rey de los Judíos, Rey de Israel, Rey de Jacob, Rey sobre el monte santo de Sion. El Señor de Reyes, y Aquel que da la victoria a los reyes.
• Gracias, Padre, por la autoridad espiritual que tenemos en el nombre de Jesús.
• Gracias por advertirnos acerca de los oponentes que quieren hacernos daño.
• Perdónanos por ignorar nuestras faltas, nuestras debilidades y nuestra falta de responsabilidad en lo natural.
• Admitimos que hacemos aquellas cosas que sabemos que están mal y que no hacemos lo que queremos hacer.
• Danos la fuerza para someternos a la voluntad del Espíritu Santo y negar los deseos de la carne.
• Declaramos que seremos lúcidos y estaremos atentos, y nunca jamás permitiremos que las mentiras del enemigo nos controlen.
• Ayúdanos, Señor, a ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor escogiendo siempre hacer lo correcto.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén