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¿Iras A Los Inmundos?

 

(Juan 4:4) “Y tenía que pasar por Samaria.”

(Hechos 10:28) “Y les dijo: ‘Vosotros sabéis cuán ilícito es para un judío asociarse con un extranjero o visitarlo, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar impuro o inmundo;’

(Marcos 2:16-17) “Al ver los escribas de los fariseos que Él comía con pecadores y recaudadores de impuestos, decían a sus discípulos: ‘¿Por qué Él come y bebe con recaudadores de impuestos y pecadores?’ Al oír esto, Jesús les dijo: ‘Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.’

 

Los samaritanos, también llamados gentiles o extranjeros a veces en el Nuevo Testamento, eran despreciados y rechazados por los judíos religiosos. Eran los maleantes, los empresarios y políticos corruptos, ladrones, adúlteros, promiscuos, sin moral, idólatras…etc. Básicamente nuestra sociedad moderna en general. Sin embargo, Jesús era conocido no solo por acercarse a ellos, sino también por comer con recaudadores de impuestos corruptos y permitir que las prostitutas se sentaran a sus pies y lo adoraran. ¿A cuántos marginados has abrazado literalmente esta semana y compartido el amor de Dios?

Es fácil relacionarse con personas de nuestra propia cultura y tradiciones, estatus social, creencias y estándares morales. Pero, ¿qué pasa con aquellos a quienes todos ignoran en las calles e incluso evitan? Hablo de las prostitutas en las esquinas, los borrachos que piden limosna frente al supermercado, los de heavy metal con cadenas, piercings y camisetas diabólicas, los transexuales y los ancianos que por su aspecto y olor viven solos y no están muy cuerdos. ¿Sabes que la misma sangre que fue derramada en la cruz para pagar por tus pecados, también fue derramada por ellos?

Como ex hindú y parte de un estatus social alto, nunca me animaron a mezclarme o acercarme a los de una casta inferior, o incluso de estatus social más bajo. Al proceder de una respetada familia de empresarios Sindhis en España, en realidad me animaron a involucrarme más con los míos y, si no, asegurarme de que por lo menos fuesen una inversión para establecer contactos de negocio en el futuro.

La verdad, mucho antes de aceptar a Cristo, nunca fui capaz de rechazar a nadie. Una vez que permití que Cristo fuese mi Señor, esto solo aumentó de tal manera, que me volví muy popular entre todos los marginados de mi barrio. Predicaba y me sentaba a hablar con cualquiera en cualquier lugar, sin importar si estaban drogados, borrachos y apestosos, o si eran prostitutas transexuales. Muchos empezaron a venir a la iglesia a entregarse por primera vez o regresar a Cristo si se habían desviado.

Parece ser que olvidamos que estos marginados, atados por las cadenas del mal y el pecado, y los espiritualmente enfermos, son a quienes Jesús vino a salvar. Ellos son los que estarán sentados junto a nosotros en el cielo en el gran banquete. Tus contactos de negocio y muchos miembros de tu familia a los que constantemente intentas impresionar y conseguir su aprobación probablemente ya hayan rechazado a Cristo y no estarán contigo en el cielo.

 

Jesús tuvo que pasar por Samaria y se acercó por un poco de agua y converso con una mujer adúltera quien acabo compartiendo el Evangelio con todo el pueblo y llevando a muchos a los pies de Cristo. Pídele a Dios hoy que te traiga a ese samaritano que necesita oir que Jesús lo ama.

 


Oraciones

• Padre celestial, a los que te temen, oh Señor, les mostrarás tu pacto. Tú eres el Dios fiel que guardas el pacto y la misericordia por mil generaciones. Señor, Tú nunca abandonarás a Tus santos.
• Gracias Padre que Jesús vino a salvar a todo aquel que lo recibiera, sin importar cultura, credo, color de piel o condición social.
• Gracias porque Jesús vino a salvar a aquellos que admiten que están enfermos y necesitan ayuda.
• Perdónanos por creer que somos mejores que los demás.
• Perdónanos por rechazar a aquellos por quienes Cristo derramó Su sangre.
• Muéstranos con nuestros ojos espirituales a aquellos que necesitan ver el amor de Jesús a través de nosotros.
• Danos el corazón para amar a aquellos por quienes Jesús murió y para no preocuparnos por lo que otros pensarán de nosotros.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

 

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