(Marcos 4:26-29) “Decía también: ‘El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra, y se acuesta y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe. La tierra produce fruto por sí misma; primero la hoja, luego la espiga, y después el grano maduro en la espiga. Y cuando el fruto lo permite, él enseguida mete la hoz, porque ha llegado el tiempo de la siega.’“
En la agricultura, para tener una cosecha sana y abundante, hay ciertas etapas que no se pueden saltar ni forzar. Claro, a través de la ciencia moderna obtenemos frutas, verduras y animales más grandes, que crecen y maduran más rápidamente y son más atractivos a la vista. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que ya no tienen el sabor ni los nutrientes como Dios los creo en un principio. Nuestro crecimiento espiritual también tiene un proceso que hay que respetar, y no debemos saltarnos ninguna etapa.
Conozco de una terapeuta que trabaja con adultos que sufren de problemas emocionales y de comunicación. Después de años de investigación, ideó una máquina, como parte del tratamiento, que hace que estos adultos caminen a cuatro patas como bebés. Inmediatamente hubo una gran mejoría en su habla y al mismo tiempo pudieron abrirse con sus emociones. Aparentemente, estos adultos se habían saltado la etapa de gatear, lo que afectó el desarrollo necesario de las partes de sus cerebros que controlan la comunicación.
Cuando eliges rendirte a Jesús, hay un proceso por el que tienes que pasar. Primero te sentirás completamente solo, sin saber qué está pasando o cual es el siguiente paso. Sin embargo, muy pronto aprenderás a amar lo que Dios ama y rechazarás el pecado que una vez te atrajo. No te preocupes por el pecado que aún te tienta, solo sigue llenando tu mente con la Palabra de Dios. Si esperas ser un santo de la noche a la mañana, entonces probablemente te darás por vencido debido a la frustración cuando no logres ser perfecto.
Mientras oras, Dios comenzará a responder a través de Su Palabra, a través de sermones, a través de otros creyentes e incluso a través de cosas que suceden en tu vida diaria. Cuanto más leas la Palabra de Dios, más entenderás lo que está escrito, y un día cuando el Pastor predique sobre un pasaje en particular, te dirás a ti mismo con satisfacción… “Yo eso, ya lo sabía”.
Dios no solo responderá tus oraciones, sino que serás lo suficientemente valiente como para orar por los demás. Serás rechazado, insultado y burlado, pero esto te hará más fuerte en tu fe al ver como vidas son transformadas gracias a tu obediencia.
Este proceso puede variar en cuanto a la velocidad e intensidad para cada uno de nosotros, pero es algo que no se puede eliminar ni forzar. Puede implicar sufrimiento por el rechazo, dudar si Dios de verdad te ama o si te equivocaste al decidir seguir a Cristo, y también puedes sentir el gozo que te hace bailar en la presencia de Dios.
Puedes soltar lágrimas que te llevarán al arrepentimiento, tener la paciencia que solo viene al enfrentarte a problemas, ser traicionado por aquellos a quienes ayudaste, ver señales y prodigios que confirmarán que el Espíritu Santo vive en ti y, sobre todo, un tiempo en el que nada sucede mientras esperas que Dios cumpla sus promesas.
Al igual que en la naturaleza, podemos dañar la cosecha forzándola artificialmente a crecer o madurar. Disfruta esta etapa de luchas, ya que tus raíces se están fortaleciendo y pronto florecerá una flor que traerá vida.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres quien embellece a los humildes con la salvación. A los humildes, Señor, enseñas Tu camino. Eres quien enseña a los pecadores en el camino.
• Gracias Padre porque hay un tiempo para todas las cosas bajo Tu voluntad.
• Gracias porque empezamos siendo bebés y nos das exactamente lo que necesitamos para nutrirnos.
• Perdónanos por no tener la paciencia de entender que Tú estás trabajando con nosotros en nuestra capacidad de crecer.
• Pedimos no estancarnos ni desanimarnos por causa de los problemas a los cuales nos enfrentamos.
• Enséñanos Señor, cómo aprovechar al máximo cada etapa de nuestra vida.
• Haz nos tener la esperanza de que responderás a todas nuestras peticiones.
• Danos la fe que se necesita para esperar en Ti mientras seguimos obrando en Tu reino.
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• Te lo pedimos en el Nombre Poderoso de Jesús. Amén