(1 Corintios 9:25) “Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.”
(Hebreos 12:1-2) “Por tanto, puesto que tenemos alrededor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.”
La disciplina es la clave para cumplir cualquier sueño, meta o ambición en la vida. Debe practicarse a diario y debes estar adicto a completar su tarea. Se necesita más disciplina para no hacer lo que deseas que para hacer las cosas que deberías estar haciendo. Por ejemplo, piensa en lo difícil que es evitar la comida basura, el azúcar o ver programas de televisión que no edifican tu caminar con Cristo, en comparación con tomar tu medicación diaria levantarte temprano para orar o salir a correr. Las cosas que nos tienen encadenados son precisamente, las que requieren disciplina si queremos ser liberados de ellas.
Dios destruirá toda adicción o fortaleza en tu vida, pero dependerá de ti seguir disfrutando de esa libertad y mantener las puertas cerradas al enemigo quien quiere volver a dominarte. Dios nos liberó de todo poder del pecado, de toda maldición y de toda condenación a través de la muerte de Jesús en la Cruz. Sin embargo, depende de nosotros reclamar diariamente esa libertad, caminar diariamente en esa nueva identidad y alejarnos de los demonios que nos controlaron en el pasado.
Tienes que ser paciente, dar un paso hacia adelante y creer que estás siendo transformado primero en tu mente, y con el tiempo, todas las demás áreas de tu vida también serán transformadas. La vida cristiana no es una carrera de 100 mts, sino una maratón que requiere resistencia y aguante para poder lograrlo. La velocidad a la que creces no es tan importante como cuánto creces.
Se necesita tener sabiduría con respecto a nuestras elecciones en la vida y no solo dejarse llevar por los sentimientos. El Espíritu Santo tiene que ser quien ordene todas las cosas en tu vida, ya que Él es quien te dará poder para tener disciplina.
La disciplina es controlar qué o cuándo comes, cuando duermes, en qué actividades participas, tu tiempo de oración y lectura de la Palabra…etc. Recientemente, una hermana me dijo que su pequeña sabe que no va a desayunar hasta que primero lea la Biblia y tenga un tiempo de oración con ellos. Esta es una fórmula sencilla pero eficaz que si la aplicáramos a nuestra vida, sería un gran testimonio para Jesús.
Jesús promete en la Biblia… “Buscad primero el reino de Dios (en otras palabras, comed Su Palabra a primera hora de la mañana, y haced de las cosas de Dios una prioridad), y todas estas cosas os serán añadidas.” Yo decidí hacer esto porque necesito un cambio en mi vida…. ¿Y tú?
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres aquel quien preserva el camino de Sus santos. El que guarda los pies de Sus santos. Dios que es temible en la asamblea de los santos.
• Gracias Padre porque esperas lo mejor de nosotros y nos equipas para lograrlo.
• Gracias porque corremos la carrera con un propósito y esperando una gran recompensa.
• Perdónanos por no tener la disciplina de buscarte primero cada día.
• Perdónanos por volver a nuestras viejas costumbres después de que nos hayas liberado.
• Danos hoy la disciplina necesaria para hacer lo correcto ante Tus ojos.
• Disciplínanos para rechazar todo aquello que es un lastre en esta carrera espiritual.
• Declaramos que acabaremos la carrera con Excelencia.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén