(Colosenses 3:12-13) “Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”
(Salmos 66:18) “Si observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará.”
(Mateo 5:44) “Pero yo os digo: ‘amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen.’”
Todos tenemos una lista de aquellos a quienes resentimos o contra quienes somos rencorosos, por la forma en que nos trataron en el pasado o siguen haciéndolo ahora. Esto es parte de la vida, y ser insultado, recibir una puñalada por la espalda, no ser respetado o reconocido o incluso negado lo que es tuyo es algo que todos han sufrido. Cristo sufrió todas estas cosas y muchas más, pero tuvo que aprender a ver el amor de Dios hacia los que habían cometido todos estos crímenes contra Él. No es fácil, pero se puede conseguir.
Algunas personas pueden haberte lastimado tanto que cada vez que aparecen en tu mente, la herida se vuelve a abrir. Incluso a veces te pillas a ti mismo hablando solo, y pensando lo que les dirías si tuvieras la oportunidad de cantarle las cuarenta, o hacerles sentir lo que tú has sufrido. Esto también es normal ya que el diablo sabe que si no estás bien en tu corazón, entonces tus oraciones no serán contestadas. Y una vez más, el diablo gana esta partida.
Esto se puede convertir en una batalla diaria, y aunque te tome un tiempo poder perdonar, la única forma de lograr la victoria es sinceramente empezar a hacerlo. No lo ignores, pero cada vez que te venga a la mente el pensamiento de resentimiento por alguien, simplemente ora esto: “Padre, ayúdame a perdonar como Cristo perdonó a los que le hicieron daño”.
Pero no pares allí. Aquellos que te han lastimado, supuestamente son tus enemigos, y la Palabra nos ordena amarlos. ¿Y cuál es una de las maneras de demostrar tu amor por alguien? Orando por ellos. Intenta hacer esto y fíjate si realmente puede bendecirlos con una doble porción de bendiciones mientras oras por tus propias necesidades. Ahora, eso sí que requiere una transformación total por dentro, que solo el amor de Dios, el poder del Espíritu Santo y el carácter de Cristo pueden lograr en la vida de uno.
Nadie te está pidiendo que te dejes insultar, abusar o que se aprovechen de ti a propósito, pero no sigas ni un día mas, guardando rencor contra alguien. Tienes todas las herramientas para lograr esto a través del perdón de tus propios pecados en Cristo, y ahora, ya puedes reconectar con Dios.
Si no puedes llegar a amar a aquellos que te han lastimado, entonces todavía estás muy lejos de donde Dios necesita que estés para poder bendecirte y usarte para Su gloria.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres Perfecto en Amor; Hijo que ha sido hecho perfecto para siempre; El que es llamado Hijo de David; Dios que nunca falla en sus promesas; Cristo, el mismo ayer, hoy y por siempre.
• Gracias, Padre, por abrir un camino para que seamos libres de cualquier resentimiento.
• Gracias, porque tenemos a Cristo como ejemplo del amor incondicional y el perdón.
• Perdónanos por llevar rencor contra alguien en nuestro corazón.
• Perdónanos por pensar que no merecen ser perdonados o amados.
• Te entregamos, hoy todo el sufrimiento y el dolor emocional que llevamos arrastrando por tanto tiempo.
• Pedimos el corazón, la compasión, la bondad, la humildad, la mansedumbre y la paciencia de Cristo para con los que nos odian.
• Decidimos hoy ser tolerantes unos con otros, amar a nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer el bien a los que nos odian y orar por los que nos persiguen.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén