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(Proverbios 17:9) “El que cubre la falta, busca amistad; mas el que la divulga, aparta a los mejores amigos.”
(John 15:12) “Éste es mi mandamiento: Que os amĂ©is unos a otros, como yo os he amado.”
(Proverbios 18:19) “El hermano ofendido es más difĂcil de ganar que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.”
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Dicen que si las personas no te aceptan como eres, entonces no valen la pena ser parte de tu vida. Esto ni es BĂblico, ni sabio, ni un buen consejo para nuestros hijos. Precisamente son las personas que no nos aceptan como somos, las que nos hacen pensar lo que hemos decidido ser. Algunos de ellos, puede ser que estĂ©n equivocados y solo critican a los de mas, y tal vez deban evitarse, pero el hecho de que alguien no estĂ© de acuerdo contigo no es motivo para eliminarlos de tu vida.
Si eres un borracho, te gusta la juerga, vago, grosero, promiscuo, no cuidas tu salud y eres extremadamente obeso, no te tomas en serio tus estudios o tu futuro, eres insensible con tus bromas, no te haces cargo de tus padres o tu familia, vistes para seducir, eres chismoso…etc. Entonces es necesario que alguien se encargue de confrontarte y llamar te a la atención de estas faltas.
Si Cristo hubiera cortado con todos los que no estaban de acuerdo con Ă©l, ninguno de nosotros habrĂa tenido la oportunidad de sentir el amor y el perdĂłn de Dios. Recuerda que en la cruz le pidiĂł a Dios que perdonara a aquellos que no estaban de acuerdo con El o no entendĂan lo que estaba haciendo. Él no corriĂł tras aquellos que lo rechazaron, pero tampoco les dio la espalda para condenarlos a una eternidad en el infierno.
De la forma en que juzgas a los demás es la forma en que Dios te juzga a ti. Dios mostrará misericordia de ti si primero eres misericordioso y perdonas a los demás. Él es justo en todo lo que hace y depende de nosotros si queremos seguir pensando que somos mejores que los demás, enfocándonos siempre en los errores de otros.
A veces, hay un tiempo especĂfico que Dios designa a personas en nuestras vidas. Los amigos, los compañeros de trabajo, la familia de la iglesia e incluso la cercanĂa a familiares pueden cambiar a medida que crecemos y cambiamos nuestras prioridades. A veces son las mismas personas que no nos aceptan tal como somos, las que nos ayudan a madurar y hacer los cambios necesarios para que andemos de nuevo con Dios. Y otras veces, las personas son tan tĂłxicas que es mejor cortar con ellas antes de que nos contagien y acabemos en depresiĂłn.
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Cortar con los que no te aceptan como eres o que no están de acuerdo contigo es una receta que garantiza la soledad.
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Oraciones
• Padre Celestial, Tu voz hace parir a las ciervas. Gracias por Tu brazo salvador y por Tu diestra. Tus ojos, Señor, observan de aquà para allá toda la tierra.
• Padre, perdónanos por ser tan orgullosos y farisaicos que evitamos a cualquiera que trate de corregirnos.
• Perdónanos por no entender que puede haber algo de verdad en lo que alguien nos dice.
• Ayúdanos a recibir con amor a todo aquel que no nos comprenda o nos contradiga.
• Danos la sabidurĂa necesaria para recuperar a cualquiera con quien hayamos cortado en el pasado por nuestro orgullo.
• Declaramos que demostraremos Tu amor y pasaremos por alto las ofensas de aquellos que son cercanos a nosotros.
• Queremos amar a todos como Tú nos has amado.
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• Te lo pedimos en el nombre poderoso de Jesús. Amén
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