(Apocalipsis 12:10) “Y oí una gran voz en el cielo que decía: ‘Ahora ha venido la salvación, y el poder, y el reino de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido derribado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.’”
(1 Juan 2:1) “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”
(Proverbios 11:12-13) “El que carece de entendimiento, menosprecia a su prójimo; mas el hombre prudente calla. El que anda en chismes, descubre el secreto, mas el de espíritu fiel cubre el asunto.”
Todos escondemos algo, o tememos algo de lo que nos avergonzamos, y todos seguimos haciendo cosas que no le agradan a Dios. Probablemente seas alguien que pecó en el pasado, cometió errores, tienes malos hábitos o puede ser que conozcas a alguien con todos estos defectos. Esta es la basura que todos intentamos esconder unos de otros. Tienes dos opciones, o ayudarlos a limpiar la basura y cambiar sus vidas, o esparcir esa basura y hacerles la vida difícil. Ten en cuenta que tal como te comportes con los demás te será devuelto.
Cuando acusas a los creyentes de sus errores, especialmente en público, y los condenas, estás trabajando para el diablo, el acusador de los hermanos. He visto esto con demasiada frecuencia en las redes sociales. Sin embargo, cuando tu amor cubre sus errores, oras por ellos y los apoyas sin importar lo que otros digan, haces lo que hace Jesús al cubrir nuestros pecados con su amor.
Si ves basura, recógela, mételo en una bolsa y tírala al contenedor, no la dejes allí ni la esparzas. Recoge lo tuyo y recoge lo de los demás. En otras palabras, rectifica tus propios errores y no chismorrees sobre lo que otros podrían estar haciendo mal.
Mi esposa y yo tenemos 3 perros y nos aseguramos de recoger tras ellos siempre que los sacamos a pasear. Desgraciadamente, hay muchos que no tienen esa costumbre de recoger los excrementos de sus perros, y no hay peor sensación que ver nuestras calles llenas de tanta porquería.
Cristo se presenta ante Dios como nuestro abogado defensor, aun si hemos pecado a sabiendas. Él no nos señala con el dedo ni nos avergüenza en público, sino que les hace saber a todos que somos amados por El y que podemos cambiar.
Esta es la actitud que debemos tener unos con otros. Imagínate lo que sucedería si todos empezáramos a defendernos unos a otros y ver lo bueno en cada uno, incluso si hubiera áreas en nuestras vidas que no fueran perfectas.
No seas como un perro que abre bolsas de basura y lo esparce. Si ves mi basura, por favor recógela y tírala. Yo haré lo mismo por ti.
Oraciones
• Jesús, Tú eres Cristo el abogado justo, Cristo que me fortalece, Jesús de Nazaret.
• Gracias porque no importa lo que hagamos, Tú nos defiendes ante nuestros acusadores y muestras misericordia por nuestra debilidad.
• Gracias porque nunca nos abandonas ni nos condenas por nuestros errores.
• Perdónanos por dar por sentado tu amor y por no comprender el gran sacrificio que hiciste por nosotros en la cruz.
• Ayúdanos a mirar a los demás hermanos y hermanas con la misma compasión y amor que tú nos has mostrado.
• Enséñanos a cubrir el asunto secreto y a ayudar a aquellos que luchan con un pecado oculto orando por ellos y estando disponibles cuando sea necesario.
• Ayúdanos a no prestar oídos a los chismes ni a difundirlos más.
•
• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén