(Psalms 37:23-24) “Por el Señor son ordenados los pasos del hombre bueno, y Él aprueba su camino. Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano. ”
(Romanos 8:37) “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquél que nos amó.”
(Filipenses 2:13) “porque es Dios el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
¿Sabes la diferencia entre una excusa y una razón? Una razón es una serie de eventos que ocurrieron que estaban fuera de tu control impidiéndote hacer algo. Por ejemplo, llegaste tarde al culto porque se te pinchó una rueda. Una excusa es exactamente eso, ninguna buena razón para tu fracaso. Por ejemplo, llegas tarde al culto porque tus hijos tardan demasiado en prepararse. En ambos casos, echamos la culpa de nuestro fracaso a algo o alguien.
Evitar el conflicto y la responsabilidad culpando a otros no es algo nuevo. Ocurrió en el Jardín del Edén. Cuando Dios les confrontó por su desobediencia, Eva culpó a la serpiente y Adán culpó a Eva y a Dios quien la creó. Ambos eran excusas, ya que siempre tuvieron libertad de elegir obedecer a Dios o a sus propios deseos.
Una buena manera de saber si constantemente pones excusas y culpas a otros por tu falta de amor, falta de paciencia, o caridad, es reconocer con qué frecuencia agregas la palabra “pero” después de cada una de tus disculpas. Por ejemplo: “Perdón por levantarte la voz, pero…”. O “No quise causarte dolor, pero…”
Cuando pertenecemos a Cristo, se nos promete que seremos victoriosos en todas las cosas. Si tomaras el tiempo para sentarte y leer todas las promesas que tenemos de parte de Dios en la Biblia, llegarías a la conclusión de que la mayoría de tus razones son solo excusas. Dios no fallará en Sus promesas o Su provisión para que hagamos el bien, pero nosotros fallamos en ser obedientes.
El día que nos encontremos con nuestro Creador, todo lo que tendremos serán excusas a menos que empecemos a reconocer nuestra culpa y tomar responsabilidad por nuestros fallos. Dios ha hecho todo lo posible para asegurarse de que lo obedezcamos y lo conozcamos. En este momento, si eres parte de este devocional, no hay excusa para no rendirte completamente a Cristo, sin embargo, hay una razón, y esa es que decides no querer hacerlo.
Siempre vivirás dando excusas hasta que reconozcas que tu podrías ser la razón detrás de la mayoría de ellas.
Oraciones
• Padre Celestial, en el día, Tú guías a Tu pueblo con la nube y por la noche con una luz de fuego. Tú eres el que partió las rocas en el desierto y dio de beber.
• Gracias, Padre, por declararnos triunfalmente victoriosos en todas las cosas.
• Gracias por sostener nuestra mano cuando caemos y ayudarnos a levantarnos.
• Gracias, por producir en nosotros tanto el deseo como la habilidad de hacer lo que te agrada.
• Perdónanos por ignorar nuestras faltas y siempre dar excusas.
• Perdónanos por no reconocer dónde hemos fallado y por no hacer los cambios necesarios.
• Ayúdanos a ver cómo podemos cambiar y hacer las cosas que te agradan.
• Te pedimos que sigas estableciendo nuestros pasos.
• Declaramos que aunque tropecemos, no nos quedaremos postrados, porque Tú nos sostienes de la mano.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén