(Salmos 103:2-6) “Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades; el que rescata de la fosa tu vida, el que te corona de bondad y compasión; el que colma de bienes tus años, para que tu juventud se renueve como el águila. El SEÑOR hace justicia, y juicios a favor de todos los oprimidos.”
A veces me sorprende la facilidad con la que nos olvidamos de todas las cosas que Dios ha hecho por nosotros. ¿Qué éramos antes de que Él nos diera una nueva vida a través de Cristo? ¿Qué teníamos para ofrecerle a Dios que fuese puro, incondicional o eterno? En realidad nada. Nuestra paciencia estaba limitada, nuestra amistad era egoísta, nuestro amor estaba condicionado a ser amado a cambio, y nuestra caridad a los pobres era sin compasión sino más bien acompañada por una actitud de prejuicio y orgullo.
La mayoría ni siquiera reconocemos a Dios como el proveedor de todas las cosas, y en cambio usurpamos ese reconocimiento. Los ateos son conocidos por esto y un rasgo muy común entre ellos es su orgullo en ser autosuficientes, santurrones y sin necesidad de ningún tipo de perdón o arrepentimiento.
Nosotros, antes, también éramos asi. Nos considerábamos justos y sin pecado exigiendo que Dios aceptara todas nuestras buenas obras. La mayoría de nosotros éramos mentirosos, ladrones, cometiendo adulterio en nuestros corazones, manipuladores, persiguiendo el dinero y la fama, borrachos, saltando de una relación a otra…etc.
Básicamente, éramos personas que confesaban creer en Dios pero en el fondo odiaban Sus mandamientos y se rebelaban contra ellos. Esta era la realidad de muchos de nosotros antes de que Dios decidiera llamarnos a ser sus hijos.
Cuando ponemos todo esto en perspectiva y vemos todo lo que Dios no solo ha hecho por nosotros sino que sigue haciendo, no tenemos más remedio que alabarlo y estar agradecidos por todos sus beneficios. Él nos sigue perdonando cada vez que confesamos nuestros pecados. Sigue sanando nuestras enfermedades espirituales y físicas. Incluso si tomamos decisiones equivocadas, Él nos sique rescatando del pozo y rodeándonos con Su amor.
Se nos promete estar satisfechos con cosas buenas y constantemente renovamos nuestras fuerzas. Y Él siempre hace lo correcto y trae justicia a cada situación asegurándose de que ya no estemos oprimidos por Satanás ni por nadie que esté bajo el control de Satanás.
No olvides seguir bendiciéndolo a diario por las grandes maravillas que Dios ha hecho y sigue haciendo por ti a través de Jesús y la obra en la cruz. No nos los merecemos, ni podemos trabajar por ello, Él lo hace simplemente porque nos ama.
Una buena manera de reconocer todo lo que Dios ha hecho por nosotros es amar y perdonar a los demás y dar a los necesitados.
Oraciones
• Padre, Tú eres El Alfarero, Dios sin acepción de personas, Piedra angular probada y preciosa.
• Gracias, Padre, porque sigues bendiciéndonos y atendiendo cada necesidad que tenemos.
• Perdónanos por tomarte por sentado y por no darte la gloria por todo lo que tenemos.
• Enséñanos a reconocer tu mano y tu provisión en todo lo que tenemos.
• Te pedimos ahora mismo que nos perdones todos nuestros pecados.
• Te pedimos que sanes todas nuestras enfermedades.
• Sálvanos de los errores que hemos cometido.
• Te pedimos que sigas rodeándonos con Tu amor y compasión llenos de gracia.
• Te pedimos que nos sigas saciando de buenas cosas y sigas renovando nuestra juventud como las águilas.
• Gracias por ser el SEÑOR que siempre hace lo correcto, ejecutando justicia para todos los que están siendo oprimidos.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén