(1 Corintios 12:27) “Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él.”
(1 Corintios 3:9-11) “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo.”
Hoy voy a compartir la historia de cómo una iglesia creció en Filadelfia, E.E.U.U. a través de un puñado de hombres que decidieron orar.
Después del primer sermón de Wilbur Chapman en la Iglesia Wannamakers en Filadelfia, un hombre se le acercó y le dijo: “Eres muy joven para ser pastor de esta gran iglesia; Siempre hemos tenido hombres más mayores. Me temo que no lo lograrás, pero como predicas el Evangelio, te ayudaré en todo lo que pueda”. Chapman pensó: “¡Qué cascarrabias!”. Pero el caballero siguió diciendo: “Voy a orar por usted, junto con otros que han hecho un pacto para unirse a mí”.
Más tarde, el Dr. Chapman confiesa: “No me sentí tan mal cuando supe que iban a orar por mí. Pronto los tres hombres que se reunían antes de cada culto para orar por mí se convirtieron en cincuenta, y los cincuenta en doscientos. Siempre iba a mi púlpito confiado en que tendría la unción de Dios en respuesta a las oraciones de esas personas. ¡Era fácil predicar, y un verdadero gozo! ¿Y cuál fue el resultado? En los próximos tres años, mil cien personas fueron salvas y añadidas a la congregación; seiscientos de ellos eran hombres. Fue el fruto del Espíritu Santo en respuesta a la oración”.
“Los miembros de la iglesia tienen mucho más que hacer que ir a la iglesia como espectadores curiosos y ociosos para divertirse y ser entretenidos. Su trabajo es orar fervientemente para que el Espíritu Santo invista al predicador con poder y haga que sus palabras sean como dinamita”. Qué testimonio tan maravilloso de cómo cada uno de nosotros es un miembro vital para la obra de Dios.”
Cuando personalmente comencé a caminar en mi llamado de Dios, mi primera asignación fue ir una hora antes del culto dominical y orar por el pastor, los miembros que asistirían y por la Palabra que se iba a predicar. Meses después comencé a ayudar con la adoración, luego con el sistema de sonido, luego con la escuela dominical, las reuniones de jóvenes, el evangelismo en las calles, etc. hasta que acabe, años después, pastoreando esa misma iglesia. Tenía muy claro desde el principio que no solo asistía a una iglesia, sino que era parte del Cuerpo de Cristo… Su Iglesia.
No importa cuán lejos llegue en el ministerio y cuántos miles sean transformados por mi labor en Dios, todo comenzó estando de rodillas y orando por mis líderes y mi iglesia.
Oraciones
• Padre Celestial, Santo y terrible es Tu nombre. Tu nombre es grande en poder, oh Señor. Tu nombre está sobre todo nombre. Bendito sea tu glorioso nombre que es exaltado sobre toda bendición y alabanza. Tu nombre está cerca de nosotros. Torre fuerte es tu nombre, oh Señor.
• Gracias, Padre, porque eres Tú quien trae el aumento de las almas a Tu reino.
• Gracias por hacer de cada uno de nosotros una parte vital de Tu Iglesia.
• Perdónanos por ser miembros que están muertos y no aportan nada al cuerpo de Cristo.
• Enséñanos a ser responsables de las necesidades de nuestra iglesia.
• Danos el deseo y la compasión necesaria para orar por los perdidos.
• Oramos para que levantes un grupo de creyentes serios para orar antes de cada culto.
• Declaramos que creceremos en número, mientras seguimos orando e intercediendo por nuestra iglesia.
• Oramos, ahora por todos nuestros pastores, líderes, siervos en el ministerio y cualquiera que este orando por nuestra iglesia.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén