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Nuestro Conflicto Incesante

https://youtu.be/PN9Ppyn0Ue8

 

(Génesis 25:21-23) “Y oró Isaac al SEÑOR en favor de su mujer, porque ella era estéril; y lo escuchó el SEÑOR, y Rebeca su mujer concibió. Y los hijos luchaban dentro de ella; y ella dijo: ‘Si esto es así, ¿para qué vivo yo?’ Y fue a consultar al SEÑOR.”

“Y el SEÑOR le dijo: ‘Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas; un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor.’”

(Romanos 7:21-23) “Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.”

 

Al igual que Rebeca, nosotros también tenemos dos naturalezas opuestas luchando dentro de nosotros. La naturaleza de la carne y la del espíritu. Depende totalmente de nosotros cuál dominará nuestras decisiones, deseos y resultados en la vida. Uno de ellos acabara sirviendo y sometiéndose al otro. Dios no nos ha dejado desamparados en esta lucha y Su Palabra está llena de advertencias y estrategias para salir victoriosos de la tentación a pecar. Ya es hora de que comencemos a tomar nuestra autoridad dada por Dios y caminar en santidad y hacer lo correcto.

La lucha es interminable, pero la victoria es tuya si te aferras y eliges obedecer a Dios y sus mandamientos. Incluso el apóstol Pablo admite tener esta lucha contra el pecado de manera incesable. El problema no es la lucha, la batalla, o el desafío, el problema empieza cuando crees que no tienes el poder de vencer las tentaciones.

La naturaleza a la cual decidas alimentar, es la que crecerá fuerte dentro de ti, y la otra lentamente morirá de hambre. Es así de sencillo. Dios no lo va a hacer por ti. No hay necesidad de oraciones de liberación repetidas, ayunos sin fin, ir de un culto de oración especial a otro…etc. Con solo elegir a Dios en todo momento, con el tiempo, ya no recordarás la naturaleza de la carne y solo desearás las cosas del Espíritu.

Nunca digas como suelen hacer los incrédulos “Bueno, solo soy humano”. ¿Solo Humanos? Sí, humano pero no bestia Eres la creación perfecta de Dios hecha a su imagen y semejanza, amada y llena de poder y dominio propio. Sólo aquellos que no han entendido lo que significa ser uno con Cristo, andan vencidos por sus deseos carnales. Si no te has rendido a Jesucristo, todavía estás bajo la esclavitud de la carne.

 

¡Eres un hijo de Dios! Es hora de dejar de sentir lástima propia o ceder a los deseos de la carne. Recibe el Espíritu de Jesús dentro de ti y vuelve a tu llamado.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú estás a la diestra del pobre para salvarlo de aquellos que lo condenan. Tú eres el que levanta del polvo al necesitado. Tú haces que los pobres se sienten con los príncipes de su pueblo.
• Gracias porque tenemos todo lo que necesitamos para vencer los deseos de la carne.
• Gracias por darnos autoridad sobre el pecado, la tentación, Satanás y cualquiera de sus artimañas.
• Perdónanos por ceder a nuestra carne y culpar a nuestra situación, a los demás y a Ti por nuestros errores.
• Perdónanos por no entender el poder que hay en el nombre de Jesús contra cualquier deseo de la carne.
• Pedimos hoy que seamos lo suficientemente valientes para matar de hambre los deseos de nuestra carne, y que mañana sigamos haciéndolo hasta que Cristo regrese.
• Declaramos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.
• Le ordenamos a todo espíritu de engaño que ha creado ataduras en nuestros deseos que se vaya ahora mismo.
• Nos rendimos a la autoridad y poder de Jesucristo y decidimos obedecerle sólo a El como nuestro Señor y Salvador.
•
• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

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