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¿Perdiste Pasión Por La Palabra?

 

(2 Timoteo 2:15) Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad.”

(Romanos 10:17) “Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.”

 

No puedes dar lo que no tienes. Si no tienes dinero, tiempo, fuerza y salud, realmente no puedes ayudar a otros en su momento de necesidad. Lo mismo ocurre con la sabiduría y los consejos. Cuando alguien viene a ti con un problema, tienes dos opciones, o le das tu opinión personal basada en tu experiencia, o puedes darle la Palabra de Dios. Tu opinión puede ser útil para una situación específica, pero la Palabra de Dios generalmente cubrirá una gama mucho más amplia de problemas en la vida.

La Palabra de Dios es conocida como la Espada del Espíritu. Es un arma poderosa que nos ayuda a combatir y superar cualquier situación. Sin embargo, no te sirve de nada si no la llevas contigo o si no sabes cómo usarla o cómo mantenerla afilada. Se nos instruye a estudiar la Palabra de Dios y a poder usarla con sabiduría.

Podemos acabar perdiendo interés y pasión por la Palabra si todo lo que hacemos es leer por leer, o escuchar sermones por puro entretenimiento en lugar de aprender. Es por eso que siempre instruyo a todos a tomar apuntes cuando escuchan un sermón para que no nos perdamos lo que Dios nos está hablando. Y también sabemos que al leer constantemente la Palabra aumentamos nuestra propia fe y ayudamos a otros con la suya.

Aquí hay algunos consejos para asegurarnos de que la Palabra siga siendo poderosa en nuestras vidas.

• No te limites solo a leer la Biblia, sino profundiza y estúdiala. Hay tantos tesoros valiosos cuando aprendes a leer entre líneas.

• Lee como si fuera la primera vez, ansioso a aprender algo nuevo. No eres la misma persona la última vez que leíste ese capítulo, por lo tanto, la enseñanza puede afectarte de manera distinta.

• Medita sobre lo que has leído. Dale a Dios la oportunidad de hablarte. Pregúntate: “¿Qué me está diciendo Dios a través de esto?”

• Comenta y conversa con otros lo que has aprendido. Hay cosas que otros pueden ver que te has pasado por alto.

• Busca la promesa en el versículo con la que puedes orar y qué condiciones requiere Dios para que se cumplan esas peticiones.

• Asegúrate de que las palabras que salen de su boca están alineadas con la Palabra de Dios. No puedes leer palabras de vida, esperanza y fe y luego dar te la vuelta y pronunciar palabras de muerte.

• Esfuérzate para memorizar versículos para que estén disponibles durante un momento de necesidad. Serán medicina tanto para ti como para los que te oigan.

 

No saber usar bien la Palabra de Dios es como ir a la guerra con una ametralladora sin balas. Puedes intimidar a todos con tu imagen, pero en un momento de crisis, te fallarás a tí mismo y a los demás.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres Cuerno de mi salvación, pionero de nuestra salvación, ancla del alma. Aquel a quien ama mi alma, el Esposo, y roca eterna.
• Gracias por Tu Palabra que es una espada de doble filo llena de poder y sabiduría.
• Gracias por tener todas las respuestas disponibles para nosotros en Tu Palabra.
• Perdónanos por perder la pasión y el deseo de buscar, indagar y comprender el significado profundo de Tus enseñanzas.
• Perdónanos por darle primero al hombre nuestra propia sabiduría en lugar de darle Tu Palabra.
• Enséñanos a entender, memorizar, usar y hacer que Tu Palabra sea parte de nuestro vocabulario diario.
• Queremos ser distintos a los demás y llevar palabras de vida a situaciones muertas.
• Enséñanos a usar Tu Palabra como medicina para los quebrantados de corazón, y como un arma contra los planes del enemigo.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

 

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