(Salmo 1:2-3) “sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.”
(Mateo 6:6) “Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”
Al igual que la naturaleza, Dios nos hace experimentar diferentes estaciones en la vida. Tiempo de prosperar abundantemente y tiempo de ahorrar para una temporada de sequía. Temporadas para derrochar en vacaciones, regalos y salir a cenar o al cine, y temporadas para solo comer en casa y ver la televisión.
Al gastar dinero sin temor a no tener para el futuro, le mostramos a Dios que confiamos en que seguirá proveyendo como siempre lo ha hecho. Al no comprar algo cuando Él nos lo prohíbe, y ahorrarlo o bendecir a alguien con ese dinero, le mostramos que Él es una vez más nuestro proveedor. Da igual cuáles sean Sus instrucciones, tenemos que estar atentos para poder escucharlas.
Probablemente, la temporada más importante es cuando Dios nos ordena pasar un tiempo orando en nuestro aposento. Aquí es donde Él nos da instrucciones claras para el próximo paso en nuestras vidas. Es un momento en el que nos desconectamos de toda actividad imprescindible, de todo programa de televisión o incluso de toda persona que pueda distraernos de lo que Dios quiere mostrarnos. Este período de estar apartado en oración puede ser de un día, una semana, un mes o incluso más.
El tiempo más largo que he escuchado de alguien que paso un tiempo orando de esta manera es de 7 meses. Fue una mujer de oración ferviente que pasó 7 meses confinada en su casa sin que Dios le permitiera ver o hablar con nadie cara a cara mientras oraba por su futuro esposo. Ella salió victoriosa, poco después para casarse y ahora ambos están en el ministerio de Dios a tiempo completo.
Si en este momento te encuentras delante de un semáforo en rojo, aprende a relajarte sabiendo que pronto cambiará a verde y podrás avanzar hacia tu destino. Solo cuando Dios te dé luz verde podrás tener éxito en lo que quieres hacer. Lo notaras porque donde antes habías fracasado, ahora serás prosperado.
Da igual si te pones a orar, declarar, ordenar en lo espiritual y ayunar, si no eres obediente al tiempo de Dios, no podrás disfrutar de los frutos que Dios ha preparado para ti. Espera en el tiempo de Dios y aprende a estar simplemente con Jesús y disfrutar de Su presencia.
A menos que Dios haga un milagro sobrenatural, los frutos no crecerán fuera de temporada. Tal vez es hora de que entres a orar en tu aposento.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú bendices al pobre, lo libras en el tiempo de la angustia, lo preservas, lo mantienes con vida, no lo entregarás a la voluntad de los enemigos y lo fortaleces y lo sostienes en su lecho de enfermedad.
• Gracias porque todo tiene su tiempo y hay orden en toda Tu creación.
• Gracias porque nos permites pasar por diferentes temporadas para que podamos ser fructíferos en el tiempo correcto y con el propósito correcto.
• Perdónanos por tratar de movernos más rápido que Tu tiempo divino o por no tener la paciencia para esperar Tus instrucciones.
• Declaramos que porque meditamos en Tu Palabra de día y de noche, seremos plantados junto a corrientes de agua y daremos fruto en el tiempo oportuno. Que nuestras hojas ya no se marchitarán y prosperaremos en todo lo que hagamos.
• Danos la oportunidad de entrar en nuestro aposento para orar e instrúyenos sobre cómo poner todas las cosas en su lugar en lo Espiritual.
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• Te lo pedimos en el Nombre Poderoso de Jesús. Amén