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Ora Por Denuedo

 

(Hechos 4:29) “Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra;”

(Hechos 4:13) “Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras e ignorantes, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.”

(Mateo 10:28) “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a Aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

 

 

Hace una semana recibí noticias de que dos pastores fueron asesinados a tiros en las calles de Pakistán después de su Culto Dominical. Las autoridades no han movido un dedo para saber quiénes fueron los culpables y este tipo de persecución es cada vez más frecuente en varios países. En general, he notado que cuando comenzamos a predicar la verdad acerca de Jesús, los gobiernos y los líderes religiosos temen los cambios que esto podría traer a su sistema de control establecido.

Jesús fue condenado por los suyos porque era una amenaza para el sistema religioso y financiero que habían establecido los falsos maestros. Él no era una amenaza para Roma, ya que no vino a derrocar su gobierno con espada ni ejército, sino a cambiar los corazones uno por uno con amor y compasión. Habló abiertamente contra la injusticia y las leyes morales que la sociedad estaba violando.

Una de las señales clave de que hemos estado con Jesús es el denuedo y la valentía de hablar de Él. También es una señal de que hemos sido bautizados con el Espíritu Santo ya que Jesús les dijo a sus discípulos que esperaran en Jerusalén la promesa del que vendría después de Él, y luego saliesen a predicar. Incluso si no eres un orador público, Jesús brillará a través de ti cuando abras la boca y pronuncies Sus palabras.

Vemos este asombroso cambio en Pedro, quien negó a Cristo tres veces cuando vio a su Señor atado y llevado a juicio. Pero poco después, este mismo Pedro, en el día de Pentecostés, se puso de pie ante una multitud que se burlaba de ellos y predicó el Evangelio convirtiendo a 3.000 almas de una vez.


Más tarde, Pedro añadió otras 5.000 almas al Reino mientras predicaba a una multitud que se reunió después de que Pedro sanara a un hombre paralítico. Inmediatamente, fueron encarcelados y luego se les ordenó que no predicaran más acerca de Jesús. Pero tras ser liberados, los Apóstoles oraron por más denuedo para predicar, y no por su seguridad y bienestar.


Necesitamos orar por más del Espíritu Santo, un nuevo encuentro con Cristo para no tener miedo de lo que el hombre pueda hacernos. Si tienes miedo de declarar tu fe, entonces realmente no has entendido el verdadero propósito de tu salvación.

 

 

La gran diferencia entre los que conocen personalmente a Cristo y los que saben de Él, es el deseo y el denuedo para hablar de Jesús con otros. ¿Cuál de ellos eres tú?

 

 

Oraciones

• Padre Celestial, TĂş eres Dios que me venga. El Señor que dice “MĂ­a es la venganza, yo pagarĂ©”. TĂş eres Dios que pagará a mis enemigos por su maldad.
• Padre, perdónanos hoy por callarnos por miedo al hombre.
• Te pedimos que hoy seamos llenos de tu Espíritu Santo una vez más y veamos tu poder obrar a través de nosotros.
• Danos el denuedo para proclamar tus buenas nuevas de salvación sin importar las consecuencias.
• Rechazamos el espíritu de temor y nos vestimos del espíritu de amor, poder y dominio propio.
• Anulamos toda palabra acusadora que se levanta contra nosotros en este momento por haber compartido tus verdades.
• Queremos ser eficientes en el cumplimiento del propósito por el cual nos salvaste.
• Oramos por todos aquellos que han sufrido la pérdida de un ser querido por la predicación del Evangelio.
•
• Te lo pedimos en el poderoso Nombre de Jesús. Amén

 

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