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Persiguiendo Un Sueño

 

(Filipenses 3:13-14) “Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

(Isaías 6:8) “Y oí la voz del Señor que decía: ‘¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?’ Entonces respondí: ‘Heme aquí; envíame a mí.’

(Job 42:2) “Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado.”

 

Si te han acusado de soñar despierto o de perseguir sueños, entonces probablemente seas una de las pocas personas en el mundo que tendrá un impacto en su generación. Este impacto puede ser negativo o positivo. La clave es asegurarse de que Dios es quien te dio ese sueño al sometérselo de nuevo a Él. No todos los que persiguen un sueño son enviados por Dios ni todos los logros beneficiosos para el mundo. Es por eso que debemos tener cuidado con las metas que perseguimos en la vida, ya que podría estar dañando nuestra vida y de los que amamos.

Imagina cómo sería la vida sin aquellos que se atrevieron a soñar y no se detuvieron hasta hacerlo realidad. Probablemente no habrían teléfonos, computadoras, internet, coches y aviones, penicilina…etc. Sin la invención del papel, la tinta o la imprenta, todavía solo dependeríamos de aprender la Palabra de Dios a través de otros. A veces damos por sentado estos grandes logros que han cambiado nuestras vidas por completo.

Cada gran logro en la historia comenzó con un hombre o una mujer con un sueño o llamado. Ese sueño estuvo acompañado de una pasión profunda, múltiples fracasos, grandes sacrificios, impedimentos por los más cercanos y, sobre todo, una constante tentación a darse por vencido y dudar si todo era una pérdida de tiempo.

Moisés tuvo un sueño para liberar al pueblo de Dios de la esclavitud del Faraón. Sin embargo, tuvo que superar sus inseguridades y al mismo tiempo las acusaciones de aquellos a los que venía a salvar cada vez que las cosas se ponían un poco difíciles. Sin embargo, debido a su desobediencia, falta de paciencia y mal genio, Dios le negó a Moisés disfrutar de las recompensas y entrar él mismo en la Tierra Prometida.

José soñó que sería un gran líder y que incluso sus hermanos se inclinarían ante él, que es justo lo que ocurrió cuando José se convirtió en la mano derecha de Faraón. Nehemías tenía pasión por ver reconstruidos los muros de Jerusalén, que logro hacer en un tiempo récord. Josué soñaba con llevar al pueblo de Dios a la Tierra Prometida, que pudo hacer tras derrumbar los muros de Jericó.

Si tienes un sueño entonces entrégaselo primero a Jesús para santificarlo, es decir, para usarlo para Su gloria y no para tus deseos egoístas. Segundo, pon te las pilas en lo natural y no tardes en dar el primer paso o de lo contrario Dios podría pasarte por alto y darle la misión a otra persona. Y tercero, no dejes que nadie te diga que no se puede hacer, ya que con Dios todo es posible.

 

Si te tomas demasiado tiempo solo pensando en tus sueños y deseos en la vida, probablemente acabaras siendo contratado por otra persona para cumplir los suyos.

 

Oraciones

• Padre celestial, no me has entregado en manos del enemigo; tú has puesto mis pies en lugar espacioso. Señor, también me has sacado a un lugar espacioso.
• Gracias Padre porque Tus planes para nosotros son buenos y perfectos y nos equipas para cumplirlos.
• Perdónanos por perseguir sueños egoístas para hacernos importantes a los ojos del mundo.
• Perdónanos por rechazar Tu llamado por miedo a lo que otros han dicho sobre nosotros.
• Perdónanos por esperar demasiado para dar el primer paso de fe.
• Danos hoy el valor para poner en acción lo que está en nuestros corazones.
• Entregamos todo deseo a los pies de Jesús y te pedimos que quites todo lo que sea contrario a Tu voluntad.
• Danos el valor para cambiar las cosas que no nos permiten avanzar con la misión que nos has dado.
• Declaramos que contigo, Señor, acabaremos todo lo que comencemos con éxito y que no seremos un proyecto abandonado.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

 

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