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¿Por qué No Se Lo Pides a Él?

 

(Santiago 4:2-3) “Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar, combatís y guerreáis, y no tenéis porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”

(1 Juan 3:21-22) “Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos para con Dios; y cualquier cosa que pidamos, la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.”

(Salmos 37:4) “Deléitate asimismo en el Señor, y Él te concederá las peticiones de tu corazón.”

 


Pedir y recibir es todo lo que necesitamos entender acerca de nuestra relación con Dios. Le pedimos a Dios y Él nos da. Dios nos pide y nosotros lo hacemos. Es así de sencillo. Sin embargo, cuando tomamos en cuenta nuestros pensamientos carnales, nuestras dudas, temores del futuro, deseos pecaminosos y orgullo, acabamos complicando demasiado esta fórmula. Dios quiere que le pidamos a Él todas las cosas, que dependamos de Él, que confiemos en Él y que tengamos la esperanza de que Él nos dará lo que deseamos. Este es prácticamente el método más fácil para agradar a Dios y estar en Su voluntad.

Seremos perdonados si admitimos que hemos pecado y Se lo pedimos. Recibiremos la salvación si nos arrepentimos y Se la pedimos. Recibiremos el bautismo del Espíritu Santo solo con pedírselo tras haber recibido a Cristo.

Dios nos da una razón por la cual estamos decepcionados de la vida, por qué estamos enojados con Él y por qué seguimos yendo en contra de Su voluntad por no haber conseguido lo que queríamos. La razón es que sencillamente no se lo pedimos. Preferimos hacerlo a nuestra manera, luchar y matar por lo que queremos en la vida. Y si llegamos a pedirle algo, lo pedimos por nuestros deseos egoístas para complacer nuestra naturaleza caída.

Si tienes pecado en tu vida, entonces perderás toda confianza para pedir y recibir de Dios. El diablo se asegurará de recordarte tus pecados, condenarte por lo que estás haciendo a puerta cerrada y hacerte sentir que Dios no te ama y que no escuchará tus peticiones.

Esto no es cierto, ya que sabemos que en el momento en que nos arrepentimos de nuestros pecados y tomamos la decisión de seguir a Jesús, nuestro pasado es borrado y somos libres para pedir y recibir de nuevo. No importa si tu mente te dice que volverás a caer. Al dar el paso de fe, de pedir perdón, serás perdonado en ese mismo instante.

La mejor manera de conseguir siempre lo que pedimos es pedir conforme al corazón de Dios. Para llegar al corazón de Dios, necesitamos sumergirnos en Su Palabra, amar a Jesús y ser llenos del Espíritu Santo. Esto es lo que se llama deleitarnos en el Señor. Cuando esto sucede, nuestros deseos coinciden con los de Dios y Él responde a medida que le pedimos sin sentir vergüenza y con plena confianza y fe.

 

Dios no responde por causa de nuestra situación desesperada, sino que responde a nuestra fe en Él al pedir con la esperanza de recibir.


Oraciones

• Jesús, Tú eres el Gran Médico, el Gran Sumo Sacerdote, el Sumo Sacerdote por siempre.
• Gracias Padre que podemos pedir y recibir los deseos de nuestro corazón.
• Gracias por el perdón de nuestros pecados a través del sacrificio en la cruz.
• Perdónanos por no acudir a Ti primero con todas nuestras necesidades, sino por tratar de hacer las cosas a nuestra manera.
• Pedimos el denuedo y la fe para simplemente pedir y recibir.
• Traemos a sumisión las mentiras del diablo que nos impiden entrar en Tu presencia.
• Declaramos que somos amados, perdonados y que estamos en Tu perfecta y agradable voluntad.
• Te pedimos ahora mismo por fe que sigas proveyendo para todas nuestras necesidades.
• Nos mantenemos firmes sin condenación, sabiendo que Tú nos darás todo lo que te pidamos.
• Enséñanos a deleitarnos en Tu Palabra.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

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