(Romanos 8:38 – 39) “Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra criatura nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
(Santiago 5:16) “Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo, puede mucho.”
Si es cierto que Dios puede hacer cualquier cosa, ¿por qué no todos se curan cuando oramos? ¿Por qué algunos se sanan de inmediato, mientras que otros esperan y sufren pacientemente y mueren de su enfermedad? No parece justo. Personalmente he acudido a un hospital y oré por una señora que había estado ingresada durante 21 días con cáncer de ovario. Al día siguiente fue dada de alta y los médicos dijeron que se habían equivocado en el diagnóstico original y que se trataba de una simple infección de orina.
Muchos han tratado de entender por qué sucede esto y nadie ha obtenido la respuesta correcta. Unos dicen que es por nuestra falta de fe, otros que tenemos pecado activo en nuestra vida y eso no permite que se escuchen las oraciones, otros dicen que Dios sabe que después de que seamos sanados volveremos a nuestros pecados.
Algunos han dicho que si estás adorando a otros dioses aparte de Jesús, entonces esos dioses falsos recibirán la gloria por tu sanidad. Algunos dicen que debemos seguir orando hasta que suceda y no rendirnos tan fácilmente. Otros creen que han sido sanados en lo espiritual y disfrutarán de su cuerpo glorificado y libre de enfermedades cuando Cristo vuelva.
Todos estos son puntos ciertos y válidos, y cada situación es distinta, pero aún no sabemos cuál es el factor determinante para que una oración de sanidad funcione. He llegado a la conclusión de que todo lo que podemos hacer es seguir pidiendo y orando, decretando y declarando por fe, y luego permitir que Dios haga lo que Él ha decretado para cada uno.
Nunca dejes de orar por sanidad, ya que sabemos que Dios nos ama sin medida y Su misericordia por nosotros puede hacer que el milagro suceda. Incluso si mueres a causa de tu enfermedad, Él puede resucitarte de entre los muertos, solo porque tú y otros han orado. Este es el poder de la resurrección a través de Jesucristo.
He estado orando durante años para que Dios me sane de algunas enfermedades crónicas. ¿Dejo de pedirle a Jesús que me sane? Por supuesto que no, ya que sé que Su voluntad es que yo viva una vida abundante, libre de enfermedades para poder seguir sirviéndole. La clave para ser sanado y para que mis oraciones por otros sean escuchadas es nunca dejar de pedir por fe. Estoy convencido de que Él sabe lo que está haciendo.
El profeta Eliseo resucitó a los muertos tanto cuando estaba vivo como muerto, pero él mismo murió de enfermedad. (2 Reyes 13:14,21)
Oraciones
• Jesús, Tú conquistaste la muerte, Conquistador del infierno, El que tiene las llaves de la muerte y del infierno.
• Gracias, Padre, porque Tu amor es real y nada puede separarnos de ese amor.
• Gracias porque nos has dado el poder de pedir y recibir sanidad en el nombre de Jesús.
• Gracias porque Tu voluntad para nosotros es ser sanados y vivir una vida abundante.
• Perdónanos por nuestra incredulidad y duda acerca de Tu amor por nosotros.
• Perdónanos por no creer que merecemos ser sanados.
• Te pedimos ahora mismo por fe, invocando el sacrificio en la Cruz, que me sanes hoy.
• A partir de este día, ya no caminaré en la enfermedad y será un testimonio para que todos lo vean.
• Si hay algo que me impide recibir mi milagro, te pido que me lo reveles hoy y me des el valor para cambiarlo.
• Sigue usando nuestras vidas para sanar a otros a través de Tu Palabra.
•
• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén
1 September 2024 @ 11:39
Bendecido domingo familia preciosa de cristo