(Salmos 101:3) “No pondré delante de mis ojos cosa inicua; aborrezco la obra de los que se desvían; no se acercarán a mí.”
(1 Juan 2:16) “Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, sino del mundo.”
¿Te imaginas a un niño creciendo en esta última década sin la televisión? Parece imposible, ¿verdad? Nos hemos acostumbrado tanto a usar la televisión o videos en la Tablet como niñera e incluso se han convertido en nuestra única fuente de entretenimiento que nos hemos olvidado de comprobar a qué estamos expuestos.
Te reto a cambiar de canal cada vez que se incentiva cualquiera de los siguientes hábitos: la promiscuidad, homosexualidad, robo, embriaguez, brujería, hechicería, lujuria, desnudez, violencia extrema o una agenda feminista oculta donde a los hombres se les retrata como necios que necesitan siempre ser rescatados por mujeres (este último es especialmente sutil en las series de comedia).
Claro, que hay documentales y otros programas sobre la medicina, historia y ciencia que son de beneficio. Pero incluso las noticias parecen hacernos tragar por los ojos los valores morales caídos del mundo y el plan para hacernos inmunes a ir en contra de las leyes de Dios. Hoy en día nos hemos vuelto inmunes a toda la lujuria y el lenguaje obsceno creyendo que hemos madurado lo suficiente como para que no nos afecte en lo espiritual como en lo natural.
Si esta generación es conocida por no desear tomarse en serio el matrimonio hasta después de divertirse en la vida o tener mucho dinero, si es común divorciarse y volver a casarse varias veces, si están confundidos acerca de su sexualidad, persiguen sueños para el dinero fácil, son adictos a la pornografía y a los juegos de azar o simplemente no tienen ninguna ley moral, echa le un vistazo a lo que ven en la televisión o quién es más elogiado y seguido en las redes sociales.
Todo aquello a lo que eres expuesto con frecuencia se convierte en parte de tu memoria. Luego, poco a poco comienza a formar parte de su sistema de valores y razonamiento. Finalmente, es lo que justifica tus acciones, ya que acabas creyendo que son Verdades. Estos valores pueden ser Dios y Su Palabra o Satanás y su mundo. Eres lo que comes, lo que escuchas y en lo que enfocas tu mirada.
Conozco a familias de creyentes que han crecido sin televisión en casa o con horarios restringidos, ¿y sabes qué?… Son completamente normales.
Tus ojos son las ventanas hacia tu alma. No intentes negar que lo que ves no te afecta.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres el que quebranta a los grandes sin dudar y pone a otros en su lugar. No hay quien alcance Tu entendimiento. Tus caminos son inescrutables.
• Gracias por darnos la libertad de elegir entre el bien y el mal.
• Perdónanos por no filtrar lo que vemos o escuchamos.
• Perdónanos por pensar que seremos ignorantes o tontos en comparación con los demás si apagamos la televisión.
• Cancelamos ahora mismo cualquier pensamiento, imagen o espíritu impío que hayamos invitado a nuestras mentes.
• Quemamos con el fuego del Espíritu Santo cualquier deseo, lujuria o pensamiento malvado que hayamos visto.
• Danos hoy la sabiduría y el valor para apagar todo lo que no te agrada.
• Rechazamos ahora mismo los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida.
• Enséñanos a guiar a esta nueva generación sin tener que depender de lo que el mundo les ofrece.
• Declaramos que no pondremos cosa inicua delante de nuestros ojos.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén
23 June 2024 @ 11:04
Bendecido domingo y bendita palabra un abrazo familia en Cristo