(Hechos 20:24) “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.”
(Gálatas 2:20) “Con Cristo estoy juntamente crucificado; mas vivo, ya no yo, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
(Lucas 9:23-24) “Y decía a todos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.’”
En el mundo, se nos enseña a pensar primero en nosotros mismos para sobrevivir y llegar a la cima a toda costa. Sin embargo, en la Biblia, Jesús nos enseña claramente que cuanto más tratemos de salvarnos a nosotros mismos por nuestra propia fuerza y nuestra propia estrategia, más perderemos lo que más valoramos en la vida.
Es Dios quien tiene el poder y la autoridad absoluta, y todo el derecho para dar y quitarnos lo que Él quiera cuando Él quiera. Todo lo que Él hace es justo, y nadie puede acusarlo de lo contrario, aunque muchos siguen haciéndolo sin entender Su misericordia diaria para con nosotros.
Tenemos que rendirnos por completo a Cristo y morir a nuestros deseos y pasiones. Morir a lo que creemos que nos conviene. Morir a siempre querer tener la última palabra en cada conversación o discusión. Morir a querer odiar a los que nos odian y solo mostrar bondad a los que han sido buenos con nosotros.
Morir a escoger lo mejor cuando te dan el primer turno. Morir a ver esa película o programa de televisión que podría afectar nuestra inocencia y hacernos insensibles para escuchar la voz del Espíritu Santo. Básicamente…Morir a todo lo que pensamos que sabemos, o que podemos hacer, para que Cristo reine en nuestras vidas como nuestro verdadero Maestro, Dueño y Señor.
En la Biblia, leemos acerca de Lot, quien sin considerar a su tío Abraham, escogió las llanuras bien regadas del Jordán cuando se le dio primero a elegir, y finalmente perdió a su familia por esa decisión. El joven rico podría haber sido uno de los discípulos que caminó con Jesús, pero tenía mucho que perder cuando Jesús le pidió que dejara todo para seguirlo.
Si te aferras a tus raíces culturales, religión u orgullo para reconocer que tú o tus padres pueden estar equivocados acerca de Dios y la vida eterna, entonces corres el riesgo de acabar muriendo en tus pecados y separado de Jesús por toda la eternidad.
(“Si tu objetivo principal es sobrevivir, ya no estas capacitado para tomar las decisiones correctas. Seguirás haciendo las cosas en función de sentirte bien o lo que es aceptable para los demás, en lugar de hacer lo que Dios quiere que hagas. Luego hablarás mucho sobre ser fiel a la Iglesia, pero muy poco sobre ser fructífero.” – Bob Gass)
Oraciones
• Jesús, Tú eres el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, el Primero y el Último.
• Nos rendimos hoy a Tu poderosa voluntad y a Tu asombroso poder.
• Gracias por morir a Tu voluntad y entregarte a la voluntad del Padre.
• Te pedimos perdón por buscar siempre nuestro propio beneficio en lugar de Tu voluntad.
• Ayúdanos a morir a nuestros deseos egoístas, nuestro orgullo y todos esos placeres que nos separan de Ti.
• Queremos negarnos a nosotros mismos, tomar la cruz cada día esperando en las promesas que nos has dado.
• Que todo el que nos vea diga que ya no vivimos nosotros, sino el Mesías vive en nosotros. Pedimos que nuestras acciones, palabras, planes y deseos sean los de Cristo.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén