(1 Corintios 14:8-9) “Porque si la trompeta da un sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, a menos de que con la boca pronunciéis palabras inteligibles, ¿cómo se sabrá lo que decís? Pues hablaréis al aire.”
(1 Corintios 2:1-5) “Cuando fui a vosotros, hermanos, proclamándoos el testimonio de Dios, no fui con superioridad de palabra o de sabiduría, pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y este crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y con temor y mucho temblor.”
“Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.”
El Dios de la Biblia ni es complicado, ni inalcanzable, ni requiere que seas un teólogo para entender su mensaje de amor. Dios habla en un lenguaje que todos entienden y pueden recibir. Esto es lo que hizo que Jesús fuera popular entre las multitudes.
Su mensaje era para los pobres, los ricos, las prostitutas, los recaudadores de impuestos, los analfabetos, médicos, agricultores, sacerdotes, pecadores, niños, hombres, mujeres y cualquiera que estaba en necesidad de esperanza. Se sentó con los pecadores y habló a su nivel, desafió a los fariseos con acertijos y preguntas religiosas, explicó los secretos del cielo a los campesinos a través de parábolas que se semejaban a las tareas cotidianas.
Tendemos a complicar el mensaje simple del amor y la salvación de Dios con tradiciones, doctrinas y palabras religiosas que la mayoría de la gente no entiende. Cuando comencé a leer la Biblia por primera vez, había muchas palabras que tenía que buscar en un diccionario, especialmente cuando leía la versión Reina Valera 1960. Aunque también hablo inglés, encontré los mismos obstáculos al leer la Biblia en inglés. Claro, me ayudó a mejorar mi vocabulario, pero a veces me frustraba y dejaba de leer.
Al igual que Jesús, necesitamos aprender a simplificar el mensaje de salvación. Tenemos que dejar de intentar impresionar a la gente con palabras caras que requieren una educación universitaria. Si no puedes explicar el evangelio de una manera que un niño de 10 años lo entienda, entonces estás haciendo algo mal o tu mismo todavía no entiendes tu salvación.
La mayoría no entiende palabras como redención, expiación, ministerio, unigénito o unción. Los líderes religiosos que se sienten amenazados por tus preguntas, responderán diciendo que estos temas son demasiado complicados para que los entiendas porque careces de estudios. Esta es la estrategia utilizada por las religiones falsas para que la gente crea ciegamente en lo que se enseña y así mantenerlos bajo su control.
El apóstol Pablo llegó a la conclusión de que la filosofía, la doctrina y las palabras estratégicas y astutas de los hombres no eran tan eficaces como simplemente predicar a Cristo crucificado. Hay poder en el mensaje sencillo de la cruz, ya que es entonces, cuando tu intelecto deja de funcionar y se le permite al Espíritu Santo hacerse cargo.
Si le convences a alguien solo a través de respuestas inteligentes para que acepte a Cristo, algún día, alguien más inteligente que tú podría convencerlo de lo contrario. Normalmente una simple respuesta de parte de Dios puede derrumbar los argumentos complicados de los hombres.
Si tu mensaje es demasiado complicado de seguir, obligas a las personas a encontrar a Dios a través del intelecto y no a través de la fe.
Oraciones
• Padre, eres fuego consumidor, eres como fuego purificador y como jabón de lavanderos, el Dios grande y temible.
• Gracias, Señor, por ser un Dios cercano a nosotros y que deseas ser encontrado y entendido.
• Gracias porque no requieres que seamos intelectuales, o de cierto estatus social para seguirte.
• Perdónanos por complicar Tu mensaje de salvación y por agregarle nuestra propia estrategia.
• Perdónanos por pensar que tenemos que predicar con excelencia de palabras antes de poder transmitir el evangelio.
• Enséñanos a predicar a Cristo crucificado y a someternos a la voz del Espíritu Santo.
• Danos el denuedo de compartir tu amor y tu mensaje en cualquier situación.
• Queremos ser como Jesús y sentarnos con cualquiera que necesite escuchar acerca de Tu amor.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén