(2 Corintios 7:1) “Así que, amados, teniendo tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
(2 Corintios 5:17) “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
(2 Pedro 1:3-4) “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de Aquél que nos ha llamado a gloria y virtud; por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia.”
Si te cuesta guardar los mandamientos de Dios, es porque todavía lo estás intentando con tus propias fuerzas y a través de tu vieja naturaleza, pecaminosa y caída. Estás tratando de agradar a un Dios santo desde una fuente pecaminosa e impía, que eres tú. Es como tratar de sacar agua potable de una alcantarilla. Tienes que cambiar el proveedor para cambiar de producto. Pero hay esperanza para nosotros, ya que Dios ya ha puesto a nuestra disposición un cambio completo de identidad, mentalidad y naturaleza. Lo único que tenemos que hacer es empezar a usarlo.
Cuando Pablo dice que somos Nuevas Criaturas en Cristo, se está refiriendo a todo acerca de nosotros. Cuando compras un coche nuevo, este es nuevo por completo. No viene con las ruedas usadas, engranajes y frenos desgastados, o asientos hundidos, y huele a nuevo y limpio. Esto es lo que nos sucede cuando nos entregamos a Jesús. Somos renovados por completo. Lo que haces ahora con el coche y cómo decides usarlo depende completamente de ti. Por lo tanto nunca vuelvas a culpar a Dios por darte un coche defectuoso.
Si, por completo. Eso incluye nuestros sueños, deseos, fuerzas, pasiones, prioridades, amor y todo lo que tiene que ver con nuestra personalidad se renueva por completo para asemejarse a Cristo. Por lo tanto ahora podemos aspirar a la santidad. Las cosas viejas con las que todavía luchamos o deseamos de nuestro pasado, son solo una ilusión que Satanás usa para evitar que avancemos en el plan de Dios. Sé que no es fácil de olvidar, y todavía estamos tentados por ese pasado, pero ya no es en realidad quienes somos.
Dios nunca nos llamaría a ser santos si fuera algo que no se puede lograr. Sencillamente seria cruel por Su parte y tampoco reflejaría al Dios de la Biblia. Jesús nos da esperanza antes de que podamos creer que hay una esperanza, fortalece nuestra fe incluso antes de que seamos desafiados y ordena a los ángeles que nos protejan antes de que seamos atacados.
Si tan solo pudiéramos someternos a lo que Dios ya ha provisto a través de Su Palabra, podríamos empezar a disfrutar de la santidad en vez de sufrir con ella.
Oraciones
• Padre Celestial, contigo nada es imposible. Abba, Padre, todas las cosas son posibles para Ti. Cuando Tú lo dijiste, estaba hecho y cuando Tú lo ordenaste, se mantuvo firme.
• Gracias por Tus promesas que nos animan a alejarnos de la inmundicia del mundo y nos ayudan a mantener limpios nuestros cuerpos y espíritus.
• Gracias porque una vez que pertenecemos a Cristo, todo se hace nuevo y nuestro pasado es borrado.
• Declaramos que tenemos todo lo necesario para vivir una vida que Te agrade.
• Decidimos hoy caminar en la naturaleza divina de la cual nos has provisto.
• Declaramos que podremos escapar de nuestros malos deseos y de las influencias corruptas del mundo.
• Ya nadie más nos verá con dificultad para ser santos, pero verán el gozo en nuestros corazones mientras caminamos en Tu santidad.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén