Skip to content

Ten Dominio Propio

 

(2 Pedro 1:5-7) “Vosotros también, poniendo toda diligencia en esto mismo, añadid a vuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; y al conocimiento, templanza, y a la templanza, paciencia, y a la paciencia, piedad; y a la piedad, amor fraternal, y al amor fraternal, caridad.”

(Proverbios 25:28) “Como ciudad derribada y sin muro, es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.”

(Proverbios 12:16) “El necio luego al punto da á conocer su ira: mas el que disimula la injuria es cuerdo.”

 

Lo único que nos diferencia de los animales en su comportamiento es el dominio propio. Incluso los animales tienen un sentir hacia el Creador y ponen su mirada en Él para ser alimentados. Independientemente de nuestro instinto para sobrevivir, comer, beber, matar, odiar o incluso con los deseos sexuales, depende de nosotros actuar sobre ello. Nadie te puede obligar a perder el control o a caer en pecado. Esto es un regalo de parte de Dios ya que estamos hechos a su imagen y semejanza. Eso significa que podemos diferenciar entre lo bueno y lo malo y también elegir ignorar esa capacidad.

Somos rápidos en culpar a otros por nuestra ira y falta de autocontrol. Esta actitud no es de sorprender, ya que es exactamente lo que hizo Adán cuando Dios le preguntó por qué desobedeció. No solo culpó a Eva, sino que indirectamente le culpó a Dios, por ser quien la creó. Es una simple táctica de supervivencia cuando estamos atrapados en el pecado para culpar a Dios por permitirnos pecar.

Culparemos al diablo, a nuestro cónyuge, a nuestro jefe, a la desobediencia de nuestros hijos, a la falta de amor y atención de nuestro pastor hacia nosotros…etc, pero siempre evitaremos hacernos las preguntas difíciles que confrontarán nuestra verdadera naturaleza caída.

ÂżAlguna vez le has escuchado a alguien excusar se diciendo: “Estaba borracho y no sabĂ­a lo que hacia?” Esto no es totalmente cierto, ya que el efecto del alcohol es quitarnos todo sentido de vergĂĽenza y autocontrol. Cuando te emborrachas o estás bajo la influencia de las drogas, en realidad estás libre para hacer las cosas que has estado deseando en lo profundo de tu corazĂłn. De hecho, empiezas a comportarte más como un animal impulsado por los deseos de la carne sin miedo a las consecuencias.

Cuando vives constantemente un estilo de vida sin límites, el enemigo va y viene cuando quiere y te hace bailar a su ritmo de tambor. ¿Te sorprende que sigas dando vueltas a la misma montaña durante años o que tropieces con la misma piedra a diario? Entonces necesitas recuperar la sobriedad, madurar en tu caminar con Cristo y dejar de perseguir el viento.

Cuando los estudiantes de John Wesley se reunĂ­an cada semana, se hacĂ­an estas cuatro preguntas:
1.) ¿Qué pecados has cometido desde la última vez que nos vimos?
2.) ¿A qué tentaciones te has enfrentado?
3.) ÂżCĂłmo fuiste librado de ellas?
4.) ¿Qué has pensado, dicho o hecho, de lo que no estás seguro si era un pecado o no?

 

Cuanto antes enfrentes a estas verdades y tomes el control y la responsabilidad de tus pecados, antes podrás arrepentirte, pedirle ayuda a Jesús y salir victorioso.

 


Oraciones

• Dios, Tú eres el Espíritu de poder, Espíritu de santidad y Espíritu de adopción.
• Gracias por habernos hecho a Tu imagen y semejanza.
• Gracias porque has puesto Tu Ley en nuestros corazones y tenemos la capacidad de discernir el bien del mal.
• Perdónanos Señor, por poner excusas y culpar a otros por nuestra falta de dominio propio y los pecados que cometemos a diario.
• Danos la fuerza para superarlos y enfrentar la realidad en la que nos hemos convertido.
• Enséñanos a complementar nuestra fe con carácter moral, nuestro carácter moral con conocimiento, nuestro conocimiento con dominio propio, nuestro dominio propio con perseverancia, nuestra perseverancia con piedad, nuestra piedad con afecto fraternal, y nuestro afecto fraternal con amor.
• Declaramos que a partir de este día comenzaremos a construir los muros espirituales de nuestra vida, familia e iglesia y ya no se le permitirá la entrada al enemigo.
•
• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *