(1 Corintios 10:13) “No os ha tomado tentación, sino humana; mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis soportar; sino que con la tentación dará también la salida, para que podáis resistir.”
(Mateo 4:1) “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.”
(Hebreos 2:18) “Porque en cuanto Él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.”
(1 Juan 2:16) “Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, sino del mundo.”
Si no eres tentado a diario, probablemente ya estés muerto. Sin embargo, la tentación nunca puede ser la base para el pecado, ya que Dios promete que siempre te dará una vía de escape. Él es fiel a sus promesas y nuestra victoria está garantizada siempre que creamos que esto es posible. Cuanto más resistas a la tentación, menos deseable se volverá eso que quieres hacer.
Estas tentaciones pueden venir en forma de la lujuria, alguna comida, dulces, fumar o beber, tener mal genio, ver demasiada televisión, mentir constantemente en los negocios para vender mas, pereza o incluso estar enganchado a las redes sociales. Puede que no te parezcan tan graves, pero son capaces de allanar el camino para adicciones más serias.
Si constantemente estás siendo tentado y caes en pecado, entonces probablemente estás siendo atormentado por un demonio, y tu corazón todavía sigue fijo en los deseos de los ojos, los deseos de la carne y la vanagloria de la vida. La única forma de salir de eso es reconocer que tienes un problema, arrepentirte y pedirle a Cristo que te ayude.
La tentación es algo a lo que incluso Cristo se enfrentó, incluso mientras estaba en la cruz. Satanás tentó a Jesús en el desierto con materialismo, satisfacción física y poder o fama. Él, más tarde, continuó tentando a Jesús haciendo que la gente se burlara de Él y lo desafiara a bajarse de la cruz para demostrar que en realidad era el Dios Creador del Mundo.
Pero Jesús, en vez de llamar al ejército de ángeles a su disposición, se aferró a las promesas de Dios y al plan para salvar al mundo. Debido a Su sufrimiento y victoria sobre las tentaciones, tenemos un Dios que entiende nuestras luchas y puede darnos la estrategia necesaria para vencerlas. No hay nada con lo que estemos siendo tentados que Jesús no haya vencido, esta es la belleza de seguir a Cristo.
Deja de esconderte, condenarte, y de luchar a solas, y pídele a Cristo que te tome de la mano y te saque de este lío. No hay excusa que valga para aplacar la ira de Dios, ya que Él no es ajeno a la tentación.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres el Dios de mi salvación, Dios nuestro salvador, que eres la salud de mi rostro, Dios de mi gran gozo, Dios bendito.
• Te damos gracias porque nos cuidas y estás con nosotros a través de cada lucha y tentación. Gracias por la promesa de que no permitirás que seamos tentados sin darnos una vía de escape.
• Confesamos que hemos sido débiles y hemos cedido a la tentación a causa de nuestros deseos egoístas.
• Ayúdanos a fortalecernos en el conocimiento de Tus promesas para que podamos resistir los ataques de Satanás.
• Nos cubrimos bajo la sangre salvadora de Jesús y ordenamos huir a estos demonios que nos atormentan.
• Declaramos que de hoy en adelante ya no seremos atormentados, sino simplemente tentados, y que venceremos por el poder de aquel que vive en nosotros.
• Gracias Jesús por liberarnos una vez más hoy.
• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén