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(Salmos 1:1-3) “Bienaventurado el varĂłn que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de dĂa y de noche. Y será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.”
(Colosenses 2:6-7) “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en Él; arraigados y sobreedificados en Él, y confirmados en la fe, asà como habéis sido enseñados, abundando en ella con acciones de gracias.“
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Dios se preocupa más de lo que creemos para que tengamos los frutos de nuestra labor. Él claramente quiere que no solo demos fruto, sino que lo demos en abundancia. No se conforma con que nos las apañemos con el mĂnimo esfuerzo y que demos resultados mediocres. Dios quiere que le demos todo lo que tenemos y luego Él tomará eso y lo hará perfecto, y lo hará resplandecer más de lo normar para que todos den gloria al nombre de JesĂşs. Tus fracasos, tu falta de detalle y tu apatĂa hacia las cosas pequeñas como llegar a tiempo, no exagerar, vestirte con modestia y hablar con amabilidad reflejan a Cristo.
No digo que nunca fracases en algo, o que siempre seas el nĂşmero uno en todo, pero que esto no sea por tu pereza o falta de ganas por querer ser el mejor y tener lo mejor. Si te cansas durante el dĂa y no puedes ministrar a más personas, entonces probablemente deberĂas comenzar a hacer ejercicio, comer sano, acostarte a las horas adecuadas y dejar de asociarte con actividades o personas que te agotan cuerpo y mente.
Necesitamos someternos por completo a Su Palabra, comerla diariamente, meditar en ella dĂa y noche, y entonces prosperaremos en todo lo que decidamos hacer. Esta es la promesa para aquellos que quieren prosperar y ser fructĂferos siendo guiados por Dios.
Jesús nos eligió, nos provee las armas para la batalla, nos fortalece, paraliza los ataques del enemigo, ha preparado buenas obras para que las llevemos a cabo, nos da talentos para completar esas obras, nos ha declarado victoriosos incluso antes de que empezáramos, levanta a personas que serán la ayuda idónea para la tarea que nos encomienda.
Jesús cambia los corazones a nuestro favor de aquellos con los que se supone que debemos de interactuar, nos da instrucciones detalladas que nos darán el éxito, nos advierte de las cosas y personas que nos pueden impedir tener frutos, interviene cuando nuestras fuerzas han llegado a su fin… y sobre todo, nos sigue amando a pesar de cada vez que le hemos decepcionado…. ¿Quieres que siga?
Necesitamos admitir y darnos cuenta de que si no traemos fruto para Jesús, es porque no queremos. Y el fruto más valioso para El, son las almas perdidas.
PĂdele hoy a Dios que fortalezca tus raĂces, y te haga crecer en Él, y que des “Mucho Fruto”.
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Oraciones
• Señor, TĂş eres El que mora entre los hombros de Su amado, El que está sentado en el cĂrculo de la tierra, El que está sentado en su trono sobre el diluvio.
• Gracias porque deseas que demos mucho fruto y has proveĂdo todas las herramientas para traer gloria a Tu nombre.
• Te damos permiso para cortar todo aquello en nuestras vidas que no produzca fruto para Ti.
• Perdónanos por ser perezosos y no dar el fruto que deseas que produzcamos.
• Danos fuerza, sabidurĂa y fe para crecer y seguir injertados en JesĂşs.
• Declaramos que no seguiremos el consejo de los impĂos, ni nos pararemos en el camino con los pecadores, ni nos sentaremos en la silla de los escarnecedores. Sino que nos deleitaremos en la instrucciĂłn de Jehová, y meditaremos en Su instrucciĂłn de dĂa y de noche.
• Seremos como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo, y cuya hoja no cae. Prosperaremos en todo lo que hagamos.
• Declaramos que hemos sido arraigados en Jesús y estamos siendo edificados y fortalecidos en la fe, mientras seguimos estando agradecidos.
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• Te lo pedimos en el Nombre Poderoso de Jesús. Amén